La madera es un material de construcción que lleva acompañando al hombre siglos. Las primeras construcciones con madera se remontan a tiempos prehistóricos, cuando el hombre comenzó a utilizar los recursos naturales que tenía a su disposición para crear refugios y estructuras básicas.

En las etapas más tempranas de la historia, los seres humanos utilizaban madera y otros materiales naturales, como piedra y hueso, para construir refugios temporales, como chozas o cabañas, que les protegieran de los elementos y de los peligros de la vida al aire libre.

Con el paso del tiempo, nuestros ancestros desarrollaron técnicas más sofisticadas para trabajar la madera y consiguieron crear estructuras más elaboradas y duraderas. Cabe destacar, que, en diversas culturas y civilizaciones antiguas, la madera se convirtió en un material fundamental para la construcción de viviendas, templos, puentes y demás infraestructuras civiles.

En Europa, por ejemplo, durante la Edad Media, la madera fue ampliamente utilizada en la construcción de casas y edificios públicos. En otros lugares como Japón, este recurso ha sido históricamente esencial para la construcción de sus templos, casas y otras estructuras tradicionales. De hecho, el estilo de construcción japonés, conocido como «machiya», incorpora una estructura de madera característica que se ha mantenido hasta nuestros días. Al otro lado del océano, en América del Norte las tribus nativas americanas también construían casas y refugios utilizando madera y otros materiales naturales, como las famosas cabañas de troncos utilizadas por los pioneros y colonos europeos.

En definitiva, no cabe duda de que la construcción con madera ha sido una parte esencial de la historia de la arquitectura humana y, en este artículo, vamos a analizar sus beneficios y cualidades para la arquitectura sostenible actual.

La madera en el camino de la sostenibilidad

Según los datos presentados por el Consejo de Administración Forestal (FSC), la industria de la construcción y el uso de edificios en la Unión Europea son responsables del 40% del total de energía consumida, el 35% de las emisiones de gases de efecto invernadero y el 50% de todos los materiales extraídos. Estas cifras plantean un desafío ambiental que debe abordarse mediante soluciones que reduzcan los impactos negativos de la construcción.

Con el objetivo de llevar la industria hacia un modelo de cero emisiones, se está promoviendo el uso preferente de materiales que contribuyan a la descarbonización y la economía circular, entre ellos, la madera.

Como comentábamos al inicio de este post, este material es uno de los más empleados en la historia de la construcción, pero, a la vez, es uno de los más subestimados frente a alternativas como el ladrillo. En la actualidad, su recuperación y uso se antoja fundamental para satisfacer la demanda constructiva sin agravar la problemática climática.

Múltiples propiedades

Las principales características que determinan cada tipo de madera son el color, el olor, la textura y su característico veteado. Pero, además, este material cuenta con una serie de propiedades que ofrecen grandes beneficios para la construcción:

  • Es fácil de manejar y manipular con herramientas sencillas y sin necesidad de un gran consumo energético. Además, destaca por su gran durabilidad, una característica clave para considerarlo sostenible.
  • Presenta una gran resistencia debido a su flexibilidad, ya que permite doblarse sutilmente ante la presión, una habilidad de la que carecen otros materiales.
  • Es versátil y puede utilizarse en una amplia variedad de aplicaciones de construcción: desde estructuras de edificios hasta acabados interiores y exteriores.
  • Tiene una gran resistencia al fuego. Pese a que es un material combustible, una vez se carbonizan sus áreas superficiales, su mala conducción del calor frenan la transmisión del fuego al interior de los edificios.
  • Es un recurso natural renovable, ya que proviene de los árboles, que pueden ser replantados de manera sostenible. Los bosques gestionados adecuadamente permiten un suministro constante de madera a lo largo del tiempo sin agotar los recursos naturales.
  • El procesamiento de la madera en productos de construcción es menos contaminante en términos de emisiones de gases tóxicos en comparación con otros materiales. Además, los residuos y recortes de madera pueden utilizarse para la generación de energía o en otros productos, reduciendo así los desechos.

Otros beneficios

El listado de beneficios que proporciona la madera no cesa aquí. También hay que tener en cuenta estos otros beneficios de elegirla como material de construcción:

  • Los árboles, mientras crecen, absorben dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera y lo almacenan en su estructura como carbono. Cuando se utiliza la madera en la construcción, el carbono sigue almacenado en ella, lo que ayuda a reducir las emisiones en comparación con otros materiales.
  • Tiene propiedades higroscópicas, consiguiendo regular la humedad y la temperatura del entorno.
  • La producción de madera requiere de menos energía en comparación con otros materiales de construcción, como el hormigón o el acero.
  • Es un material que se puede reutilizar múltiples veces. Además, cuando deja de ser útil para la construcción o fabricación, su explotación para la obtención de energía es completamente limpia.
  • Es un excelente aislante térmico, absorbe y almacena el calor del ambiente, ayudando a reducir el uso de la calefacción. Además, cuenta con una gran capacidad de aislamiento acústico ya que absorbe las ondas sonoras.
  • Es un material antiséptico y antiviral. Además, al ser natural, las estancias de madera se relacionan con menores niveles de estrés, mayores niveles de concentración y mayores niveles de creatividad.

Uso sostenible en la construcción

Existen diversos ejemplos de buenas prácticas en el uso de la madera en la construcción y uno de ellos lo encontramos en Galicia. La Xunta está promocionando un proyecto piloto para la construcción de viviendas sociales de madera, que desarrollarán el Instituto Galego da Vivenda e Solo (IGVS) y la Agencia Gallega de Industria Forestal (GENERA).

Lo que busca con este proyecto la administración gallega es incorporar sistemas constructivos que maximicen el uso de materiales de origen biológico y reciclables en las obras públicas de ampliación, rehabilitación, reforma y nueva creación. Su objetivo es disminuir la huella de carbono en la edificación pública, contribuyendo a un entorno más respetuoso con el medio ambiente.

Este es solo uno de los muchos ejemplos de iniciativas de promoción de este tipo de materiales que se están expandiendo en los últimos tiempos. Otro buen ejemplo es el proyecto de vivienda de madera sostenible de la que nos hablaba Santiago Mendiboure, arquitecto especializado en sistemas constructivos e industrializados en IMOD House, en este reciente artículo de nuestro blog.

La madera es, sin duda, un material muy versátil cuenta que nos ha acompañado a lo largo de la historia. Además, representa una solución válida en el camino hacia el cumplimiento del Pacto Verde Europeo, que marca el cese de las emisiones para el 2050.

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