La construcción sostenible tiene que ser una de las bases más importantes sobre las que se sustente el futuro verde de nuestra sociedad y, si bien es imprescindible que las instituciones y legisladores regulen en torno a las formas y tiempos en que se debe descarbonizar el sector, que Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, como la Guardia Civil, prediquen con el ejemplo puede ser un factor determinante para que la utilización de materiales sostenibles para la construcción sean la norma y no la excepción.

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Instalaciones

El nuevo acuartelamiento de la capital gallega supondrá una  inversión total que se eleva a los 14 millones de euros y se encuadra en el Plan de Infraestructuras para la Seguridad del Estado, que desarrolla y ejecuta la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios y de la Seguridad del Estado (Siepse) y que está dotado con 275 millones de euros para infraestructuras y despliegue de la Guardia Civil.

La ubicación de la obra será la misma en la que actualmente se encuentra el cuartel, que cuenta con una superficie de parcela de 11.408 m2. Las principales líneas de actuación se dirigen hacia la actualización de las instalaciones para adaptarlas a las necesidades que el cuerpo tiene hoy en día, entre las que destacan la rehabilitación energética de todos los bloques para hacer del cuartel una infraestructura eficiente.

Edificio de Consumo de Energía Casi Nulo (EECN)

Las medidas que se proyectan en el ámbito de la construcción sostenible del nuevo cuartel se basan en el estándar nZEB, un acrónimo inglés denominado nearly Zero Energy Building. Estos Edificios de consumo de Energía Casi Nulo requieren un plan energético altamente eficiente que depende solo de energía limpia, sin combustión in situ de combustibles fósiles y certificado por una auditoría externa e imparcial para garantizar la veracidad y legitimidad del sello.

La influencia que este tipo de edificios tiene en su entorno es muy importante, tanto de forma directa como indirecta, “unos niveles adecuados de seguridad, además, influyen directamente en el desarrollo social y económico de los territorios. Por tanto, este proyecto mejora el servicio que se da a la población; tiene un impacto positivo en toda la zona y en la calidad de vida de la ciudadanía y los hombres y mujeres de la Guardia Civil, que realizarán su función de forma más eficiente y sostenible”, explica María Gámez, Directora General de la Guardia Civil.

La base sostenible de las obras

Esta nueva obra está comprometida con la Agenda 2030, y que según exponen desde el Ministerio del Interior, responde a criterios de ahorro de energía, ahorro de agua, calidad del ambiente interior, materiales sostenibles, gestión de residuos, movilidad sostenible y accesibilidad. Todas las acciones comenzarán en el segundo trimestre de 2023 y se supone que estarán ejecutadas y terminadas en 2025, para cuando Santiago de Compostela podrá tener su nuevo cartel sostenible de la Guardia Civil.

El plan de trabajo de las remodelaciones no solo estará bajo el compromiso EECN, sino que también buscará, entre otras, la certificación de sostenibilidad Verde 3 Hojas del Green Building Council España (GBCE). Además, las nuevas construcciones no se limitan a producción de energía limpia como solar y eólica o el uso de materiales sostenibles, sino que hasta el volumen de los edificios responderá a criterios de sostenibilidad pasiva: creación de vuelos para crear sombras o el cierre de las fachadas expuestas a los vientos dominantes para una óptima estrategia de ventilación.

La ejemplaridad de las instituciones también tiene que verse reflejada en la aplicación de la Arquitectura Sostenible en sus instalaciones y rehabilitaciones, y este nuevo acuartelamiento es un gran ejemplo de ello.

Imagen del futuro cuartel de la Guardia Civil en Santiago de Compostela obtenida del Ministerio del Interior.

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