El sismo que sacudió a Italia hace algunos días, no solo ha causado estrago entre sus habitantes, también abre el debate acerca de la fragilidad de las edificaciones históricas que atesora este país, rico en arte.

Donatella Fiorani, profesora de arquitectura de la Universidad Sapienza de Roma, asegura que la primera legislación sísmica en Italia se estableció en el año 1971. Para esta fecha, más del 60% de los edificios erigidos en esta nación europea ya existían, y de este gran porcentaje, una buena parte está representada por obras de un incalculable valor patrimonial.

Para proteger la arquitectura histórica de Italia, sería necesario someter a estas obras a intervenciones especiales, medidas que no pueden ser impuestas mediante la ley, salvo algunas excepciones especiales, y que supondría para el Estado una inversión considerable, así como la mano de obra de personal especializado.

Fiorani cree que de seguir las normas antisísmicas quizás parte de los destrozos ocurridos en Italia se habrían evitado, y comparó la situación de la nación europea con la de Japón.

La arquitecta asegura que en la nación nipona el 90% de las viviendas se renueva cada 20 años, mientras que en tierras itálicas la mayoría de las construcciones tienen un valor histórico de miles de años, en algunos casos.

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