Su rol fue clave en el juicio de
extradición de Pinochet en 1999 en Londres. En un sentido discurso ante las
cámaras del mundo, la enfermera que cuidaba del dictador confirmó su deterioro
mental, salvándolo del juicio y volviéndose una heroína –ante sus ojos– por
devolverlo a su tierra.

Así comienza “Negra, la enfermera del
general”, una ficción que relata la historia de esta mujer que años después
deberá volver a Chile y enfrentar el odio de su pueblo, el menosprecio de su
familia, sus propios demonios y la visión de fantasmas en un desierto que no
olvida.

Esta creación fue escrita por Bosco Cayo
hace más de 10 años y presentada por primera vez en un ciclo sobre nueva
dramaturgia chilena en el Royal Court Theatre en Londres cuando se cumplían 40
años del Golpe.

“Volver a revisitar este texto es una
oportunidad para poder reflexionar en torno a lo que ha pasado con la escena
política en estos 10 años y cómo esta obra se hace más necesaria en relación a
la búsqueda de la verdad y la justicia en Chile», cuenta el
dramaturgo Bosco Cayo.

Bajo la dirección de Aliocha de la Sotta,
Roxana Naranjo encarna a Negra, una mujer sencilla que vio una oportunidad de
salir de la pobreza junto a Pinochet. Cuando decide regresar a Potrerillos,
lugar donde nació, se encuentra con su hermana y un minero -Verónica Medel y
Germán Pinilla- que representan al pueblo, la rabia y la venganza.

“Nos imaginamos una gran alucinación. Un
gran sueño o una gran culpa que se agolpa en la mente de la enfermera generando
las imágenes y gestando su viaje a su ciudad natal que se volverá una
pesadilla. Veremos una zona de sacrificio en el norte de Chile y a un pueblo
que prepara una venganza ante la ausencia de justicia”, relata la
directora, Aliocha de la Sotta.

Un relato sobre el intento frustrado de
una mujer por recuperar su vida, en un espacio onírico donde todo jugará en su
contra, desde su familia, el desierto del que proviene, su pasado y su propia
naturaleza.

“Para nosotrxs es importante no quedarnos
solo en la conmemoración y seguir luchando contra la impunidad. La búsqueda de
nuestros desaparecidos es hoy en el presente. El teatro es el único lugar que
tenemos para poder hablar una y otra vez contra la impunidad instalada y la
idea de una historia que está en el pasado. Para nosotras es hoy tan importante
como ayer», concluye de la Sotta.

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