El nombre del británico James Rhodes se ha convertido en los últimos años en una referencia constante cuando se trata de música clásica. La sorprendente manera como asumió ante el mundo su duro pasado y cómo lo refleja en su autobiografía musical Instrumental, son matices que van de la mano con su genio transgresor.

Rhodes ofreció un concierto en el Circo Price de Madrid, evento que abrió con el grito “Fuck Trump!”. Rompiendo todos los esquemas de la música académica, desde la indumentaria hasta la ejecución, el británico se ha impuesto la tarea de rescatar las piezas universales de la reclusión a la que las tienen sometidas aquellos músicos que insisten en hacer de este género algo elitesco.

El intérprete ejecutó piezas de Frédéric Chopin y Ludwig van Beethoven, mientras la audiencia madrileña se rendía a sus encantos. Actualmente el músico sostiene una muy buena relación con la nación ibérica, donde su libro Instrumental se ha convertido en un éxito de ventas y muchas de las personas que se acercan por primera vez a la música clásica, lo ven como “el pianista de moda”.

Para el londinense, es de vital importancia que la educación musical comience desde la más temprana edad, desmitificando la posición del género clásico como si se tratase de una manifestación hermética, destinada solo a ciertas personas. 

 

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