Cuando hablan de música electrónica quizás algunos piensan inmediatamente en el francés David Guetta, sin tomar en cuenta que existe un personaje predecesor que le ha dado aportes importantes a este tipo de música.

Se trata de Isao Tomita, el japonés que es considerado el padre de la música electrónica, quien estuvo mucho antes que Daft Punk o Matthew Herbert.

Antes de que este género llenara festivales y fabricara estrellas que ganan millones de dólares, este asiático con formación clásica y espíritu pionero se enamoró de los experimentos que Wendy Carlos estaba realizando con los primeros sintetizadores diseñados por Robert Moog.

En aquel momento, cuando el rock and roll estaba en pleno auge, a fínales de los años 60, no parecía haber mucho espacio para unos tipos que jugaban con sus máquinas a inventar sonidos. Sin embargo, la música electrónica despegó desde los departamentos universitarios y los reductores artísticos para desplegar sus influencias durante la siguiente década e impregnar toda la música popular.

Tomita fue uno de los principales protagonistas de aquella emergente escena musical, comenzando a adaptar piezas clásicas como Debussy. Para luego publicar en 1974 su obra “Snowflakes are Dancin”.

No obstante, conseguir el éxito y reconocimiento mundial no le fue tarea fácil, y no fue hasta que conoció a Peter Manders  de RCA Records cuando se convirtió en un compositor apreciado y pudo continuar experimentando.

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