Celdas. (c) Macarena Ternicien

 Hasta el 7 de agosto del presente año, estará
abierta la exposición
Inocente Silencio, de la artista Mónica Súnico, con la curaduría de
Arturo Duclos,
en el Museo de la Memoria y los
Derechos Humanos.

Esta es una exposición testimonial, resultado de una
investigación de la artista sobre un problema sistémico en nuestro país: la
vulneración de los derechos humanos de miles de niños, niñas y jóvenes que se
encuentran al cuidado de instituciones de protección del estado chileno y que
abarca más de cuatro décadas.

La
exposición estará disponible desde el 16 de mayo, en el Tercer Piso del Museo
de la Memoria y los DDHH. La exposición es tanto un acto de denuncia como un
testimonio de la artista, que da cuenta de una larga investigación sobre la
infancia institucionalizada en Chile, cuyos derechos han sido vulnerados tanto
desde el punto de vista físico como sicológico y
,
que en muchos casos,
ha significado abuso sexual
e incluso la muerte.

La artista explora desde sus propias
vivencias el dolor, el abuso sicológico y físico, así como la carga del
silencio y la búsqueda de reparación, un ejercicio al que muy pocos de estos
menores pudieron acceder para salir adelante.

“Inocente silencio” encarna las ansias de
reparación ante esta verdadera tragedia, a partir de la memoria y el arte.

“Tomando las herramientas y el lenguaje
del arte, la muestra transforma vivencias complejas en un recorrido sensible,
que busca concientizar y reflexionar colectivamente frente a hechos tan
horrorosos”, señala María Fernanda García, directora del Museo de la Memoria y
los DDHH.

Mónica Súnico. (c)  Fernando
Carrasco

“Es un llamado a mirarnos como país y una
contribución a la visibilización de una realidad difícil pero que es necesario
conocer y enfrentar”, puntualiza la ejecutiva del Museo.

El ex Servicio Nacional de Menores
(Sename) fue creado por el Decreto Ley Nº 2.465 del 10 de enero de 1979, en
plena dictadura civil militar. Este un organismo gubernamental, de carácter
centralizado y colaborador del sistema judicial, dependía del Ministerio de
Justicia y tenía a su cargo, la protección de los derechos de niños, niñas y
adolescentes, así como de los jóvenes entre 14 y 17 años que han infringido la
ley, además de regular y controlar las adopciones.

Después de un largo período en que se
levantaran diversas sospechas y acusaciones sobre el actuar de la institución,
el año 2016 la situación tomó un nuevo cariz a raíz del caso de Lisette Villa,
una niña de 10 años que falleció a causa de una asfixia provocada por dos
funcionarias de centro administrado por el Sename.

A partir de numerosas investigaciones e
informes realizados por la PDI e incluso Naciones Unidas, quedó al descubierto
una trama de corrupción y abusos.

Según los informes entregados por estas
fuentes, entre los años 2005 y 2015, han fallecido en el Sename 1.836 personas;
de ellos, 1.188 son niños o niñas menores de edad. También se reportan durante
este mismo periodo más de 2000 abusos hacia menores de edad.

Estas cifras serían solo la punta del
iceberg de un problema conjeturalmente mayor, considerando que la institución
fue fundada en 1979, por lo que queda un amplio período sobre el cual existe
una total opacidad.

Cómo artista y cómo mujer abusada, Mónica
Súnico se vincula con la aversión de una infancia violentada y borrada, para
construir desde sus afectos, un relato manifiesto que yuxtapone sus vivencias y
parte del camino que ha recorrido tras la reparación. En complicidad con la
desamparada situación de los niños abusados en el Sename.

Colgados. (c) Macarena Ternicien

En la muestra Inocente silencio se pone en
evidencia la vulneración de los derechos de estos niños entregados al Estado
para su protección a través de la performance, video instalación, la
construcción de objetos simbólicos e imaginarios del terror.

Inocente Silencio es antesala del trabajo
que realizará el Museo de la Memoria y los DDHH durante todo el 2025, definido
como el Año de la Infancia, lo que implica que su programación y actividades
del próximo año tendrán énfasis en esta temática.

“En los meses que vienen multiplicaremos
las iniciativas orientadas a indagar en la realidad de la infancia, buscando
cruces y diálogos intergeneracionales, con el objetivo de aportar en la
visibilización de un tema injustamente ausente del ojo público. Inocente
Silencio marca el inicio de este proceso”, explica Fernanda García.

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