Cuánto tiempo debe pasar para la rehabilitación pública es algo difícil de determinar, especialmente si tu único proceso para la redención ha sido salir del ojo público y esperar a ver si se calman las aguas. Will Smith desde luego lo está intentando testar primero con modestos regresos como ‘Hacia la libertad’, pronto más a lo grande con ‘Bad Boys: Ride Or Die’, a ver si así podemos mirarlo con otros ojos y recuperar clásicos como ‘Enemigo público’.

Azotado por la hipervigilancia

Smith protagoniza esta trepidante película dirigida por un experto en los thrillers frenéticos y entretenidos como es Tony Scott. Como co-protagonista está Gene Hackman, también veterano en esta clase de cine adulto y abriendo la puerta a la conexión con una obra maestra de su género. Este pepinazo noventero se podrá ver hoy en televisión a través de La 1 de Televisión Española a partir de las 22 horas (también se puede ver en streaming a través de Disney+).

En ella el modélico americano Robert Clayton, abogado y padre de familia, ve cómo su vida perfecta es puesta patas arriba. ¿El motivo? Llega a su posesión una comprometedora cinta de vídeo que incrimina a un miembro del Congreso de los Estados Unidos. Comienza así una incesante carrera por sobrevivir que le llevará a formar inesperadas alianzas.

El personaje de Hackman es una de esas inesperadas alianzas, siendo un experto en sistemas de vigilancia que trata de borrar su rastro a toda costa. Algo conecta fuertemente con su otro personaje experto en seguridad Harry Caul de ‘La conversación’, años después de ese catártico final donde se sume por completo en la paranoia por no tener nunca el alivio de sentirse fuera del peligro.

Aunque es cierto que ‘Enemigo público’ es bastante diferente de ‘La conversación’, aunque ambos toquen estupendamente la desconfianza en el gobierno y la hipervigilancia. Scott no tiene la meticulosa paciencia que tenía aquella obra maestra del suspense, pero al mismo tiempo es capaz aquí de perfeccionar el tipo de película que haría de manera recurrente.

Y ese tipo de película es esquizofrénica, trepidante y siempre en movimiento. Smith parece encajar como un guante en ella, a pesar de que no haría tantas películas en esta clave adulta (alternaría más entre dramas y blockbusters que apelan a público joven). Además, consigue no arrugarse al compartir escena con Hackman, que por esta época co-protagonizaba muchas películas con estrellas jóvenes para testarlos y ver si daban la talla. Una dinámica que daba fabulosos espectáculos como este.

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