Lucila de María Godoy Alcayaga fue una de las poetas más notables de la literatura chilena que se convirtió en referente de la literatura universal. Su origen modesto proveniente de Vicuña data de 1889, hija del profesor Juan Jerónimo Godoy Villanueva y la modista Petronila Alcayaga Rojas.

Se vio influenciada por la materia en cuestión ejerciendo su carrera como docente en la localidad de La Cantera, poco a poco la producción poética de Gabriela hizo que la pluma y el papel se convirtieran en los protagonistas de su vida.

Entre los primeros escritos se detallan: «El perdón de una víctima», «La muerte del poeta», «Las lágrimas de la huérfana», «Amor imposible» y «Horas sombrías», publicados entre agosto de 1904 y septiembre de 1910.

En 1908 sus trabajos fueron objeto de un primer estudio por parte del escritor chileno Luis Carlos Soto Ayala, quien recopiló en el volumen Literatura Coquimbana prosas como «Ensoñaciones», «Junto al Mar» y «Carta íntima».

Durante su residencia en Coquimbito, Los Andes, compuso los famosos «Sonetos de la Muerte», obra por la que obtuvo en septiembre de 1914 la más alta distinción en los Juegos Florales de ese año. Las lecturas que en ese entonces fascinaban a la autora incluían a Montaigne, Amado Nervo, Lugones, Tagore, Tolstoi, Máximo Gorki, Dostoievski, Rubén Darío y José María Vargas Vila.

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