El pintor irlandés Francis Bacon se encuentra en la lista de los artistas contemporáneos más valiosos, luego de que su tríptico Tres estudios de Lucian Freud (1969) superara los cien millones de dólares en una subasta realizada en Christie’s, en la ciudad de Nueva York.

Exponente de un estilo figurativo idiosincrático, caracterizado por el uso de recursos como la deformación pictórica y la gran ambigüedad, este pintor nacido en Dublín a principios del siglo pasado, no sólo ha dado de qué hablar por el alto precio de su obra, sino también por la desaparición de cinco lienzos valorados en más de 25 millones de euros y que fueron robados a José Capelo, buen amigo de Bacon.

Algunos creen que el robo se gestó en el mismísimo bar Cock, un recinto madrileño que Bacon visitaba con frecuencia cuando estaba en la capital española, casualmente en compañía de José Capelo, un hombre muy próximo al artista, especialmente en sus últimos años de existencia, a comienzos de la década de los noventa.

Las pinturas que Bacon obsequió a Capelo fueron robadas de su residencia el año pasado mientras se encontraba en Londres, y el cerebro de la operación es Cristóbal G.C., un hombre que casualmente vive bastante cerca del bar Cock.

Algunos aseguran que la mesa favorita de Bacon en el Cock era la número nueve, posiblemente la misma en la que se trazó todo el plano para robar y vender sus obras.

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