Esta semana hemos conversado con Borja F. Fernández, Laura Izzo, Adrián L. Rancaño y Daniel G. Magide, cuatro arquitectos que dirigen el estudio FIRM-ARCH, un proyecto colaborativo que cuenta con dos años de vida. Se formaron en diversas ciudades españolas y europeas, entre las que se encuentran A Coruña, Madrid, Barcelona, Granada, Pamplona, Venecia, Nápoles, Bolonia, Berlín y Oporto. Su especialización reside en el desarrollo de proyectos arquitectónicos en zonas rurales o en lugares inesperadamente urbanos.

De izquierda a derecha y de arriba abajo: Borja F. Fernández, Laura Izzo, Adrián L. Rancaño y Daniel G. Magide.

Entrevista

¿Cómo y cuándo nace el estudio colaborativo?

FIRM nace en el año 2021 como una repuesta lógica y, de algún modo, como la formalización de un proceso de trabajo que veníamos desarrollando con anterioridad. En este sentido, no entendemos FIRM como un estudio al uso, más bien como una plataforma que nos permita cierta libertad profesional y, al mismo tiempo, cierta seguridad y acompañamiento a la hora de afrontar los proyectos.

¿Cómo es vuestra metodología a la hora de afrontar los proyectos?

Resulta complejo hablar de metodologías en una disciplina tan diversa como la arquitectura. Cada proyecto entraña sus propias particularidades. Uno de los grandes retos en estos primeros pasos de FIRM es precisamente el de encontrar herramientas que nos permitan llevar a buen puerto los proyectos de una forma coordinada y sin que ello repercuta en la calidad de los mismos o en los plazos. El hecho de que cada uno de nosotros se encuentre en una localización geográfica diferente da lugar a que existan unas formas de trabajo comunes, sea cual sea el encargo. Esto nos exige una comunicación virtual permanente y que el uso de herramientas de trabajo colaborativo en red sea fundamental. Por otro lado, existen ciertas aproximaciones a los proyectos que creemos que se repiten como una constante y que tienen que ver con la reflexión sobre el territorio, materialidad o sostenibilidad.

La madera es el elemento estructural de vuestras obras, ¿por qué preferís este material sostenible frente a otros? ¿Existe algún otro por el que sintáis predilección?

No creemos que sea una cuestión de preferencias, sino de coherencia. La madera aparece en nuestras obras por muchos motivos y de muchos modos. En ocasiones, especialmente en rehabilitaciones, por motivos de carácter patrimonial y de recuperación de sistemas constructivos tradicionales. En otras obras, por la posibilidad creciente que nos ofrece la industria, muy especialmente en Galicia, de prefabricación de elementos estructurales, con todo lo que ello implica a nivel de reducción de plazos de puesta en obra, garantías constructivas, etc. En otros casos aparece por su versatilidad, ya que la madera nos permite un uso como elemento estructural, como revestimiento interior y exterior, como carpintería, como pavimento o, incluso, como aislamiento. En este sentido, nos parece también importante que se use en su justa medida, y evitar que se convierta en una «moda» que dé lugar a usos irresponsables o inadecuados que puedan llevar a una connotación negativa del material.

Habéis liderado proyectos en entornos rurales y urbanos, ¿cómo abordáis los desafíos específicos que supone la introducción de la arquitectura sostenible en ambos tipos de espacios?

La mayor parte de nuestros trabajos se sitúan en entornos rurales o en lugares inesperadamente urbanos, como son muchas capitales de municipio en Galicia.

En estos entornos semiurbanos aplicamos conceptos englobados en la sostenibilidad, que tienen que ver con la rehabilitación energética del parque inmobiliario existente o hacer del entorno urbano un lugar más amable para las personas a través de actuaciones de pequeña entidad.

En el rural, nos centramos en el uso de materiales locales, volver a un low-tech en la manera de construir. Tenemos siempre como referencia de arquitectura y de sostenibilidad la arquitectura vernácula propia del lugar.

En cualquier contexto, entendemos la sostenibilidad en lo medioambiental pero también en el económico y lo social. Por eso, además de un diseño constructivo que permita reducir la cantidad de energía que consumen los edificios, también intentamos trabajar con materiales km0 e intentamos combinar las nuevas soluciones industrializadas con las propias de los oficios de la zona.

El estudio tiene experiencia tanto en rehabilitación de viviendas tradicionales como en construcción de obra nueva, ¿qué diferencias existen entre ambos tipos de proyectos a la hora de integrar la sostenibilidad?

Creemos que la sostenibilidad es un concepto ya profundamente asimilado entre nosotros y la sociedad, por lo que no se hace especialmente difícil incluirlo en la discusión sobre los proyectos, sobre todo, a la hora de hablar de ahorro energético.

Pero para nosotros, la sostenibilidad debe aplicarse desde una perspectiva integral, que afecta a todos los niveles y decisiones alrededor de un proyecto.

En las viviendas de obra nueva muchas veces los clientes cuentan con una idea predefinida sobre un determinado tipo de proyecto que se relaciona con el concepto de la sostenibilidad, como una vivienda eficiente. Nuestro mayor esfuerzo en estos casos es que el proyecto sea coherente con esta premisa y el concepto sostenibilidad se aplique a todas las partes del proyecto (materiales, estructura, acabados, cantidad de materiales consumidos, procedencia de los mismos…).

Por su parte, a la hora de afrontar una rehabilitación tratamos de encaminar los proyectos hacia temáticas en las que estamos interesados, como el uso de técnicas y oficios tradicionales (piedra, pizarra, madera…), la reducción del impacto ambiental de la arquitectura o la buena salubridad de los espacios que habitamos. Como ya comentamos, también estamos muy de acuerdo con la premisa de que la sostenibilidad también tiene una vertiente social, que en el caso de la construcción pasa por fomentar los oficios y sabiduría constructiva local.

¿Qué proyecto o proyectos destacaríais especialmente? ¿Por qué?

Llevamos solamente dos años en el ejercicio libre de la profesión, con lo que nuestro bagaje es aún limitado.

Destacaríamos el Centro Cultural Forges, por lo que significa socialmente para el municipio de A Fonsagrada y por tener la oportunidad de intervenir en uno de los edificios de referencia de la localidad. Además, supone una oportunidad para atraer nuevas formas de entender el construir en este tipo de entornos, respetando las técnicas tradicionales, y que este proyecto sea casi una referencia de lo que se podría hacer con el parque inmobiliario de la zona sin necesidad de un desembolso económico exagerado.

Centro Cultural Forges en A Fonsagrada (Lugo).

Por otra parte, también consideramos importantes las viviendas con estructura de madera que estamos ejecutando en Santa Eulalia de Oscos. Éstas nos parecen importantes por la radicalidad que conllevó introducir temas de sostenibilidad referidos a los materiales de la estructura, fachadas, sistemas de calefacción, aislamiento térmico, reducción del consumo energético… en un entorno pintoresco en el que no se suelen tener demasiado en cuenta estos factores. Creemos que poco a poco esto está cambiando y se puede ver que es posible hacer las cosas de otro modo.

Ambos proyectos pueden ser la muestra, tanto de obra nueva como de rehabilitación, que hemos ejecutado hasta el momento.

Viviendas con estructura de madera en Santa Eulalia de Oscos (Asturias).

¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta el sector constructivo actual? ¿Qué papel juega la arquitectura sostenible?

Ante la crisis climática y nuestra historia reciente, en la que nuestras ciudades vivieron crecimientos sin precedentes, necesitamos regenerar parte de los tejidos urbanos. La rehabilitación energética y la intervención sobre el parque construido, para volverlo más accesible, eficiente, sostenible y saludable, se convierten en claves para afrontar el futuro. Es necesario que el mercado y la profesión de la arquitectura vayan de la mano, sin perder calidad arquitectónica, para ofrecer productos responsables con el entorno y las personas.

Necesitamos satisfacer nuestras necesidades como sociedad sin comprometer el futuro de las nuevas generaciones. La sostenibilidad medioambiental, social y económica busca realizar un uso responsable de los recursos. En nuestro caso, entendemos la sostenibilidad no como un fin, sino como un medio para conseguir espacios saludables para las personas, con un bajo consumo energético, adaptado a la economía de nuestros clientes y que se traduce en el uso de materiales y técnicas constructivas locales. Todo ello valorando el trabajo de nuestros antepasados e impulsando las técnicas de nuestro presente.

¿Existe un conocimiento real y extendido entre los profesionales del sector sobre la importancia de la sostenibilidad en la construcción?

Existen muchos clichês en torno a adjetivos que acompañan a la arquitectura, como sostenible, bioclimática, ecológica, pasiva, medioambiental… En el fondo no dejan de ser cuestiones que deberían estar ligadas a la arquitectura sin necesidad de explicitarlas o mercantilizarlas. En este sentido, aunque los avances en el sector de la construcción son evidentes, probablemente estemos todavía entendiendo qué implica una visión global del concepto. Aún así, creemos que la importancia de la sostenibilidad es ampliamente compartida en el sector y se están dando grandes pasos para reducir emisiones en todas las fases de proyecto, producir menos residuos e intentar que los edificios y ciudades consuman menos energía, y que lo hagan de fuentes renovables, en la medida de lo posible. Quizás esté menos arraigado el poder transformador de la arquitectura y la construcción para convertir el mundo en un lugar socialmente más justo.

Gracias a Borja F. Fernández, Laura Izzo, Adrián L. Rancaño y Daniel G. Magide por dedicarnos su tiempo y permitirnos conocer su trabajo.

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