El drama carcelario ha encontrado la manera de arraigar en nuestro cine. La producción de este género no es continua, pero si reaparece más habitualmente que en otras zonas. Posiblemente por cómo la dictadura ha influido a la hora de alimentar el sistema penitenciario con presos políticos, así como de otros condenados de manera injusta por las diferentes represiones (incluyendo apoyo a los caciques) del contexto autoritario.

Ansias de libertad

Ha habido muchos motivos para terminar en una cárcel durante el franquismo, no sólo los puramente criminales, y es algo que sabe recoger muy bien Alberto Rodríguez, uno de los mejores directores de nuestro país, en su última película con aspiraciones de Goya. Aunque no son necesarios galardones para corroborar la contundencia de ‘Modelo 77‘.

Ya disponible en streaming a través de Movistar+, el último thriller de Rodríguez vuelve a indagar en los restos del incendio que deja el clima dictatorial. En películas como ‘La isla mínima‘ y más sutilmente ‘El hombre de las mil caras‘ sacan a relucir la corrupción institucional y moral dejada por el régimen, y su exploración de la vida de los presos de la cárcel de Modelo en Barcelona lo expone de manera clara.

A través del personaje de Miguel Herrán, un contable que ha sido hábilmente expuesto para ser condenado por desfalco, nos introducimos en la conocida cárcel que, tras la dictadura, empezó a pedir una amnistía para muchos de los presos que habían recibido condenas exageradas e injustas, ya sean por motivos ideológicos o no. Una potente reivindicación que buscaba tambalear el sistema penitenciario español y muchos de sus abusos cometidos.

El contexto está bien explicado a través de los pequeños detalles, moldeando la manera en la que estos presos se comportan y hacia donde dirigen sus reivindicaciones. También se logra explicar de maravilla a partir de explorar las vidas de estos presos, los diferentes motivos por los que están allí metidos, cómo el paso del tiempo en la celda ha cambiado sus expectativas y por qué quieren luchar. Personajes como el de Javier Gutiérrez muestran el cuidado a la hora de dotar de vida y autonomía a estos presos, haciéndolos fascinantes y metiéndonos de lleno en su viaje.

Rodríguez emplea de maravilla los códigos del thriller carcelario para darle empaque a esta película biográfica, además de usar las imágenes con increíble astucia para desarrollar la historia (atentos a un cartel de neón que se puede vislumbrar desde la cárcel). Su habilidad para narrar está fuera de toda duda, siendo uno de los mejores realizadores de este país, y ‘Modelo 77’ lo muestra de maravilla.

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