Cuando le dije a mis amigos que iba a entrevistar a Berto Romero, todo fueron sonrisas. Porque Berto cae bien a todo el mundo. Lleva haciéndolo desde que debutara en ‘Buenafuente’ allá por 2007, e incluso antes, cuando se volvió una sensación de aquel proto-Internet gracias a los sketches radiofónicos de El Cansancio.

Ahora no solo es un reputado creador de series (‘Mira lo que has hecho’, ‘El otro lado’), sino que en un ritmo de creación absolutamente demencial, conserva su programa de radio semanal junto a Andreu Buenafuente (el tremendo ‘Nadie sabe nada’), presenta ‘Ovejas eléctricas’ en La 2, llena teatros cada semana alrededor de España y ha encontrado el hueco para relanzar ‘El consultorio de Berto’, la versión engrandecida de su mítica sección en ‘Late Motiv’. Tras su estreno ayer en Movistar Plus+ no nos podíamos resistir a reunirnos con él un rato. Porque, francamente, siempre es un placer.

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Los entresijos del Consultorio

Espinof: Lo primero de todo y por educación, ¿qué tal? El otro día en el ‘Nadie sabe nada’ estabas un poquito cansado…

Berto: Estoy cansado pero estoy bien, porque estamos grabando todo de golpe y además tengo funciones en el teatro. Estoy cansado porque tengo trabajo, y trabajo es bueno, así que no cometeré la indecencia de quejarme.

E: ¿Cómo se siente volver a un formato que en Internet sigue funcionando? ‘Late motiv’ acabó hace años pero ‘El consultorio’ sigue estando vigente. ¿Tienes un poco de miedo por no estar a la altura o confías cien por cien en el formato?

B: Yo siempre tengo miedo de no estar a la altura, de hecho es como un rasgo característico propio, y además significa que te importa lo que haces. Siempre existe ese miedo, pero lo que sí es cierto es que me apetecía hacer algo muy, muy, muy simple en su forma, un formato muy sencillo que no estuviera mareado con nada. Y el mecanismo del Consultorio es ideal para eso, porque es pregunta-respuesta, y ya está.

ConsultorioConsultorio

Era lo que molaba también de la sección en ‘Late motiv’ y realmente no hay más análisis que ese: me apetecía seguir haciéndolo. Es cierto que al no estar Andreu hay un cierto cambio en el formato: ya no es una sección sino casi un monólogo, un especial de comedia, pero los monólogos, en lugar de estructurarse en base a lo que yo quiera contar, los escribimos a partir de las preguntas.

E: Ahora que hablas de las preguntas, ¿cuál es el proceso desde que alguien manda una pregunta hasta que llega al programa? Supongo que tendréis un equipo de guion detrás esta vez, ¿verdad?

B: Cuando lo hacía en ‘Late motiv’ sí que lo hacía yo solo, pero ahora el volumen de preguntas y respuestas que necesita un programa de 25 minutos cada semana es muy alto, así que tenemos un equipo formado por tres personas: Rafel Barceló, Julia Cot y yo mismo. El proceso de trabajo, de hecho, es lo que más trabajo me ha dado nunca, tanto en ‘Late motiv’ como ahora, porque hay que escucharlas todas.

Es verdad que hay un primer filtrado: Manel Vázquez (el ayudante de dirección del programa) se encarga de filtrar las que no vamos a poder usar de forma evidente porque están hablando de otras cosas, porque están pidiendo que vaya a un cumpleaños a saludar, o gente que está desequilibrada. Esas no me llegan, pero después las escuchamos todas, que son muchísimas, y los tres guionistas seleccionamos aquellas en las que nos parece que hay algo, lo ponemos en común, las desarrollamos, las escribimos, las probamos (de hecho, hemos hecho talleres antes del programa probando con público) y luego hacemos el programa.

E: Justo eso te iba a decir, tengo un amigo que fue a los ensayos con público y me preguntaba en qué os ha ayudado exactamente esta prueba previa.

B: Bueno, para no llevar totalmente crudo el material y probar en el programa si alguna cosa funciona o no. Cuando lo pruebas una vez, aparte de que le pierdes miedo al texto y lo fijas un poco… Porque esta es otra, no tengo prompter en el programa por una limitación técnica del espacio. Es un programa en 360 grados, así que las cámaras se ven y no puedo tenerlo, lo llevo memorizado.

Entonces los ensayos ayudan a darle una primera vuelta, eliminar lo que no funciona, potenciar lo que sí e identificar las partes de consulta que no van bien. Luego vas al programa y no todo funciona, al menos no como pensabas, pero sí que te da un primer apunte de por dónde van las cosas.

E: En el programa das algo de espacio a Andrés Fajngold y la interactuación con el público. ¿Crees que este formato necesitaba algo más que el pregunta-respuesta clásico?

B: No, el formato por sí solo ya tira, pero pensamos que teniendo público en directo sería interesante también reservar un pequeño fragmento al final para atender dos o tres preguntas. Ojo, son preguntas que hemos pedido antes y también hemos podido trabajar. De hecho el objetivo del programa es no dejar prácticamente nada a la improvisación: yo creo que para formatos de improvisación hay otros -yo mismo trabajo en uno desde hace once años que es ‘Nadie sabe nada’, que es pura improvisación-, y a mí me gusta hacer las cosas con mucho guion.

BertoBerto

Y el caso de Andrés Fajngold, necesitaba un asistente para entrar y sacar objetos, o para ayudarme en cualquier cosa, o atender al público, y pensé en Andrés, que es un cómico muy curioso que tiene un tono muy particular, un tempo muy lento, es muy gracioso, y la combinación de los dos está guay. Es una figura que hemos introducido y que va creciendo a medida que avanza el programa sin forzarlo.

Berto y lo pop

E: Y aparte de Fajngold, ¿qué te gusta de lo que se está haciendo en comedia, tanto nacional como internacional?

B: Pues no sé qué decirte, estoy bastante desconectado, y más cuando estoy escribiendo. Cuando dedico tanto tiempo al día a la comedia, luego no me apetece ponerme a ver más comedia. El último cómico ante el cual he caído rendido ha sido Albert Brooks, a raíz del documental de HBO, que me sorprendió, era una figura muy desconocida para mí y no tenía presente, pero he empezado a revisar su filmografía y estoy bastante entusiasmado. También he visto el documental que hay en Apple de Steve Martin, que es un cómico con el que nunca he conectado mucho, pero que me ha ayudado a ver la dimensión de su figura… Ya ves, veo más documentales sobre cómicos que trabajos de cómicos en sí.

E: En el último año solo has hecho tele de ficción, de no ficción, entretenimiento, radio y teatro. Te queda el cine, ¿te lo has planteado o con tanto volumen de trabajo es imposible hacerlo siquiera?

B: Sí, claro, algún proyecto tengo por ahí, lo que pasa es que levantar cine es mucho más complicado ahora que levantar ficción televisiva, todos los que nos dedicamos a ello lo sabemos. Pero sí que me interesa, no hay una diferenciación en mi cabeza, yo soy guionista y me gusta explicar historias. Es verdad que una serie es distinta a una peli pero yo no voy intentando llenar casillas de cosas que hago.

Es verdad que este año ha sido un poco de gente preguntándome «¿Pero por qué haces tantas cosas? ¿Te estás divorciando o algo de eso?», pero no, ha coincidido. Mi único proyecto televisivo este año en realidad era ‘El consultorio de Berto’, pero se dio la oportunidad de hacer ‘Ovejas eléctricas’ porque me quedó un hueco en la agenda precisamente por una película que iba a rodar como protagonista y que al final cayó. Pero quiero mandar el mensaje de que estoy bien y estoy bien en casa [risas]

E: Una pregunta que quiero hacer exclusivamente como fan: para mí, la postcréditos que más ilusión me ha hecho jamás es la del final de ‘Superlópez’, cuando saliste como El señor de los chupetes. Si te plantearan hacer ‘Superlópez 2’, más que como actor, como guionista o director, ¿te plantearías hacerla?

B: Hombre, claro, ¿quién no se va a plantear hacer ‘Superlópez 2’? Si te gusta el género y los cómics y Superlópez… Claro que sí. También te digo que es un proyecto que no tiene pinta que nadie me vaya a plantear. Aquello fue más una broma y un cameo del director con el que tengo mucha amistad, Javier Ruiz Caldera, pero desgraciadamente creo que no ocurrirá. ¡Pero así también me quito la presión de tener que responder a esa pregunta! [risas]

ChupetesChupetes

E: Volviendo muy atrás en el tiempo, fuiste de los primeros virales en Internet con el Seat Maquinero, ¿cómo ha cambiado tu relación con Internet en estos años?

B: Yo he interactuado siempre con Internet como un extra a las cosas que hacía. De hecho lo del Seat Maquinero fue un viral, pero no fue un viral hecho para Internet, era un corte de un programa de radio. Y lo que me haya podido funcionar de piezas en Internet o en Youtube normalmente son extractos de programas de televisión.

Yo sigo trabajando en televisión que es donde me pagan mejor, no he hecho el salto de trabajar para Internet ni estoy muy puesto en cómo va la cosa. Y con las redes sociales, como todo el mundo, sufrí un momento de enamoramiento y ahora estoy en fase de retirarme porque se han vuelto muy ruidosas y un tanto tóxicas, y notas que te quitan mucho tiempo. Pero poco o nada puedo hablar de ese asunto, soy un señor mayor sentado en el porche de su casa con una escopeta.

E: Precisamente la última vez que hablé contigo en San Sebastián me comentaste que no tenías TikTok ni intención de tenerlo, pero que tras mi pregunta te lo tomabas como un acicate, ¿sigues sin habértelo abierto?

B: No, ¡te hice caso! Yo soy una persona muy obediente, me abrí TikTok y lo estuve probando un tiempo pero definitivamente no es para mí eso. Esas chuches mentales, esos chutes de dopamina continuos viendo vídeos que no escojo y que va generando continuamente me producen un poco de ansiedad. Creo que en eso sí que no he evolucionado mucho, mi forma de consumir narrativa siempre me pide inicio, nudo y desenlace, me pide historias un poquito más elaboradas. Esto de la electrocución constante no me va mucho. Entonces me lo abrí y creo que lo tengo por ahí por el móvil y no lo he vuelto a usar. ¡Pero te hice caso!

BertoBerto

E: En parte la pregunta venía porque creo que entiendes bastante de cultura pop. Por ejemplo has estado en el podcast ‘Campamento Krypton’ y en el ‘Nadie sabe nada’ a veces parece que te quieres arrancar y te cohíbes un poquito. ¿Te gustaría, más allá de ‘Ovejas eléctricas’ donde solo haces la labor de presentador, hacer algún programa donde poder explayarte sobre la cultura pop que consumes o te gustaría recomendar a la gente?

B: Yo engaño, ¿eh? Parece que tenga más cultura de la que tengo. Yo creo que es el efecto monologuista: estamos todos acostumbrados a hacer ver que tenemos un enfoque o un punto de vista sobre todo, pero luego mi conocimiento es muy superficial. Y en cuanto a cultura pop yo fui un gran consumidor durante mis años de formación o de juventud, de los 18 a los treintaylargos, pero luego lo he ido abandonando bastante.

Sobre todo llevado por el exceso de producción de cultura pop: hay tantas cosas que me ha creado una cierta sensación de bulimia, incluso al consumir series o estar al día de cómics o de cine o de novela. Me crea un poco de ansiedad que haya tanto, ahora solo picoteo cosas cuando veo que tengo un hueco. Por ejemplo ahora estoy leyendo ‘El eternauta’, que es un clasicazo del que no tenía ni idea, lo descubrí hace poco y estoy bastante entusiasmado con eso, pero ya ves tú, te estoy hablando de un cómic del año 56.

EternautaEternauta

Siempre dejo caer que no soy un experto en nada, pero sí que me interesa la cultura pop. Por ejemplo, con la gente de ‘Campamento Krypton’, me gustaba el programa, y como tengo la suerte de que si me gusta un programa lo digo y luego me invitan, pues ya he aparecido algunas veces por ahí y nos hemos hecho conocidos cercanos. Sí que me podría plantear hacer un programa de esas características, es muy interesante.

E: Ya para terminar y como manera de picar en este sentido: ¿Podrías recomendar una película, una serie y un tebeo (aparte de ‘El eternauta’)?

B: Tengo un problema añadido y es que de lo poco que sé, cuando me preguntan es como que me bajan las persianas y no sé nada. Una serie… La que estoy viendo ahora, ‘Ripley’, que ha sido un cierto fracaso en Netflix y a mí me está encantando, me está pareciendo una obra de arte, muy interesante y valiente. Además es mi primera aproximación al mundo de Ripley de Patricia Highsmith porque no he visto ni ‘A pleno sol’ ni ‘El talento de Mr. Ripley’, es una de esas lagunas que tengo que seguramente ahora llenaré.

Y lo recomiendo porque va a ser una de estas que se queda en la plataforma, no va a ir a más, y va a cerrar muchos caminos. Yo supongo que cuando ahora le digas a Netflix «Quiero hacer algo en blanco y negro» te va a decir «Ya hemos tenido bastante con la primera, hemos tenido ‘Roma’, hemos tenido ‘Ripley’, el blanco y negro te lo metes por donde te quepa«, pero lo reivindico. Les podría haber salido bien, como les ha salido bien la del reno (‘Mi reno de peluche’), que por lo que he escuchado no les molaba nada pero les ha petado en los morros. Vete a saber, ahora querrán repetir el reno.

RipleyRipley

De peli, ya que te hablaba de Albert Brooks, ‘Modern romance’, creo que es una peli que es una joya extrañísima de un talento muy especial, pero al mismo tiempo es asequible, no es que no se pueda ver por su rareza. Me parece muy guay. Y cómic uno que me he leído hace poco, ‘La guerra del Joker’, que me lo ha dejado Albert, un compañero que trabaja conmigo. El dibujante es español, de hecho hay una viñeta en la que sale Ferreras. Él es Jorge Jiménez y está guionizada por James Tynion IV. Pues venga. He sufrido con esto, ¿eh? Lo paso muy mal.

E: Pues mira, me tomo la película en este caso como un acicate para verla, la próxima te cuento qué tal.

B: Sí, sí, además tiene como tres este tío que son ‘Modern romance’, ‘El cielo próximamente’ y ‘Perdidos en America’ que flipas. De repente dices «¿Pero cómo no me he enterado yo de esto?».

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