Madrid,

Guillermo Martín Bermejo, que en la primavera pasada se estrenaba en la Galería Fernández-Braso presentando dibujos a lápiz sobre papeles antiguos bajo la influencia de temas y atmósferas ligados a la literatura, la ciencia o el misticismo, comisaría la nueva muestra colectiva de esta sala madrileña: “La voluntad sostenida (Una mirada al nuevo dibujo en España)”.

Integra a una docena de jóvenes, y muy jóvenes, autores que trabajan en nuestro país en torno a ese género, el del dibujo, en el que la mayoría de los artistas empiezan su formación y sus trayectorias (en el que todos, de hecho, comenzamos a desenvolvernos con las manos) y que es, a su vez, el inicio, la plasmación primera, de casi todos los proyectos plásticos y espaciales de realización compleja. Medio temprano de expresión, a veces previo a la palabra, frágil en su soporte, ha recibido una consideración cambiante a lo largo de los siglos dado su habitual carácter preparatorio y ensayístico en el pasado, pero en la última década cosecha una atención creciente, olvidado prácticamente su antiguo rol subordinado a otras técnicas.

Explica Martín Bermejo, en el catálogo de la exhibición de Fernández-Braso, que más allá de la interdisciplinariedad reinante, para él un artista que no sabe dibujar no es un artista completo; en su propia experiencia, ese acto manual es una necesidad casi fisiológica, y lo vincula más al impulso de plasmar sentimientos que al de comunicar conceptos, pero también subraya que su realización implica un dominio de la mano sobre el ojo que desea divagar.

Los artistas reunidos, a los que el comisario se refiere como apostolado, son cercanos a él, cultivan, en mayor o menor medida, un dibujo abierto a las emociones y sus producciones constituyen una alternativa, que podemos considerar íntima y ligada aún al concepto de belleza, a las creaciones con mayor cabida en el panorama museístico (instalativas, en grandes formatos, que tratan asuntos políticos o sociales). Viene a suponer la presentación de la continuidad generacional de este medio respecto a las producciones de artistas como Pérez Villalta, Xavier Valls o Cristino de Vera, cuyos trabajos sobre papel ya reunió esta galería en 2021.

Irene Anguita. Un crack, 2024
Irene Anguita. Un crack, 2024

Contemplaremos las composiciones enérgicas de la cordobesa Irene de Anguita, que representa figuras que se entrelazan o chocan, cuyos volúmenes se envuelven; podrían evocar tanto a héroes románticos que caen y son levantados como a las vidas nocturnas de otras épocas. Comparte Anguita generación (nacieron a mediados de los noventa) con José Casas, que dibuja con delicadeza, al igual que Martín Bermejo, sobre papeles viejos y en su caso, además, de tamaños mínimos, una afrenta al afán de monumentalismo. Acercarse para contemplarlos bien tiene algo de gesto de humildad; este artista de Blanes trabaja encontrando y ofreciendo asombros en lo que apenas se ve.

Los dibujos de la madrileña María Chaves, por su parte, pueden relacionarse con las imágenes que nuestra cabeza fabrica cuando nos encontramos a medio camino entre el sueño y el despertar, o las que nos persiguen, con instantes breves, incluso con momentos para el terror. A Martín Bermejo le sugieren polaroids manuales; su obra ha evolucionado, pues hace unos años se situaban entre sus fuentes los universos tribales, los mitos y los cuentos tradicionales.

María Chaves. Las últimas flores, 2024
María Chaves. Las últimas flores, 2024

No solo con lápiz puede dibujarse; Gil Gijón también lo hace con polvo y pelusa sobre bastidor de madera o sobre fieltro; con esos materiales compone igualmente pequeñas esculturas. Su realización requiere tiempo y paciencia, pero literalmente estas piezas están hechas de memoria, de la acumulación de días y de piel y hacen referencia a nuestros restos que nadie quiere. En cuanto a Manuela Jiménez Tabares, la más joven de las artistas presentes, nacida en 2000, trabaja con bolígrafo y pintura de palo sobre papel y sus líneas resultan vibrantes; el comisario las vincula a la música y al lenguaje de signos de los pentagramas.

Gil Gijón. Niños después de la feria, 2021
Gil Gijón. Niños después de la feria, 2021
Manuela J. Tabarés. Sin título, 2023
Manuela J. Tabarés. Sin título, 2023

Las piezas de Silvia Lermo son alegóricas: representa escenas colectivas, de comunicación interpersonal o con la divinidad, ritos en los que también tienen cabida los animales, sin que intervenga ningún sacrificio, y que son liderados por mujeres. Y madera y recuerdos nutren los dibujos de Jan Matthews, concebidos ambos como depósitos y destellos del pasado.

Silvia Lermo. Todos queremos sentir, 2024
Silvia Lermo. Todos queremos sentir, 2024
Jan Matthews. Landskap, 2024
Jan Matthews. Landskap, 2024

Los papeles de Pepa Mora, por su parte, beben de sus investigaciones sobre mujeres artistas outsiders que a menudo dibujaban objetos, plantas, pequeñeces coleccionadas o recolectadas. Ella representa canturreos, exorcismos o grutas con un sutil lápiz azul, conforme a signos, a veces apenas visibles, que componen, para Martín Bermejo, una escritura sin traducción. Las imágenes de Guillermo Peñalver, nacidas tanto del trazo como del recorte, son sin embargo preciosistas, intrincados y exactos. En su poética conviven lo mecánico y lo erótico.

Martín Supercolores, pese al apellido que ha querido adoptar, trabaja fundamentalmente en blanco y negro, en composiciones que contienen metáforas, dolores, erotismo y ocasionales toques rojos, y cierran esta exposición Lucía Tello y Fabio Tranchida. La primera parece dibujar lo diminuto entre los arbustos, llevando lo oculto a una escala algo mayor; el segundo realiza retratos sentimentales de muchachos frágiles en los que manifiesta su amor por la línea.

Lucía Tello. Atmósfera clara. Atmósfera pesada. Atmósfera brillante, 2023
Lucía Tello. Atmósfera clara. Atmósfera pesada. Atmósfera brillante, 2023

 

 

“La voluntad sostenida (Una mirada al nuevo dibujo en España)”

GALERÍA FERNÁNDEZ-BRASO

C/ Villanueva, 30

Madrid

Del 1 de junio al 27 de julio de 2024

 

OTRAS NOTICIAS EN MASDEARTE:

Ver fuente

No hay comentarios

Dejar una respuesta

siete − 5 =