Desde
su estreno mundial en la Semana Internacional de la Crítica de Venecia, donde
obtuvo varios reconocimientos, el documental “Malqueridas” ha acumulado una
serie de elogios y premios en festivales como Mar del Plata, Sâo Paulo,
Valladolid, Valdivia y FIDOCS, entre otros. Hasta la fecha, la película ha
recorrido más de 40 festivales y ha obtenido 27 premios.  

Dirigida
por Tana Gilbert, producida por Paola Castillo, y narrada por Karina Sánchez y
Natalia Abarca, “Malqueridas” retrata colectivamente la experiencia de madres
que están privadas de libertad en Chile. Sus hijos crecen lejos de ellas, pero
permanecen en sus corazones. En la prisión, encuentran afectos en otras
compañeras que comparten su misma situación. El apoyo mutuo entre estas mujeres
se convierte en una poderosa forma de resistencia ante un sistema que encarcela
a la pobreza.    

“Malqueridas”
es una coproducción con Alemania, que cuenta con el apoyo de Corfo, del Fondo
Audiovisual, y del fondo MOIN Film Fund Hamburg Schleswig-Holstein. Es una
colaboración entre Errante Producciones y Dirk Manthey Films.  

TANA
GILBERT: “Para muchas personas ver la película ha sido una experiencia
transformadora”. 

«Malqueridas’
está hecha con imágenes registradas por mujeres que estuvieron en la cárcel con
sus celulares clandestinos. Las imágenes que muestra la película estaban
destinadas a ser perdidas, eliminadas, confiscadas. Nosotras las guardamos por
siete años, porque sabíamos que lo que contenían era importante y único.

 Para poder darles un lugar físico, un cuerpo a
estas fotografías y videos digitales, decidimos imprimirlos todos, cuadro por
cuadro”, destaca la directora Tana Gilbert sobre el proceso de
realización.  

Una
de las mujeres que registró la cotidianidad carcelaria fue Karina Sánchez,
quien narra la historia y es una figura principal dentro del equipo. “Mi
trabajo en el guion fue plasmar la realidad como reclusa, la vida realmente
adentro.

Conocía
toda la dinámica al interior de la cárcel y de esa forma complementa el trabajo
de Tana y del equipo brindando la realidad y los detalles de los lugares, los
castigos, el trato de las funcionarias y el sistema con la interna adentro”,
señala.   

Gilbert
agrega: “La película evoca a la emoción universal del afecto, y se sitúa desde
el primer vínculo que generalmente tenemos en nuestra vida, la relación entre
una madre y su hijo. Nos ponemos en el lugar de la mujer madre, pero también en
el lugar del hijo.

Para
muchas personas ver la película ha sido una experiencia transformadora, porque
plantea otros puntos de vista sobre lo que significa cuidar. Nos interpela
sobre lo que implicaría estar separada físicamente de nuestros hijos si es que
maternáramos”.   

Sánchez
concuerda. “Es importante que las personas vean la película para que se den
cuenta o reaccionen de que hay otro mundo. El mundo de las mujeres en la
cárcel. Hay niños que están sufriendo, hay mamás que están sufriendo por esos
niños, hay menores que son vulnerados porque su mamá está ahí cumpliendo una
condena no pudiendo cumplir el rol de protegerlos.

Por
lo que el que vean la película es bueno para tomar conciencia de que ese mundo
existe, de que esas mujeres necesitan la ayuda y de que esos niños necesitan
que alguien los proteja. Sabemos que la mamá está ahí porque cometió un error,
pero la condena es el encierro, a perder tu libertad, pero no a sufrir
humillaciones, golpizas, a pasar hambre, a ver la vulneración de derechos de tu
hijo”.   

“La
película intenta crear un ejercicio de empatía para demostrar que muchas veces
existe una necesidad intrínseca de querer y ser querido”, complementa la
directora. “En el caso de las mujeres que están privadas de libertad, esta
experiencia se les ha sido negada sistemáticamente. En la película vemos cómo,
a pesar de esto, ellas se las ingenian para poder presentarle un mundo más
luminoso a sus hijos que están lejos”.   

“Los
que vean la película van a reconocer que las mujeres que están encerradas
tienen una vida igual que ellos, donde muchas estudian para mejorar y luego
logran trabajar con instituciones. Es decir, no todas se pierden y no todas las
que salen de la cárcel vuelven a delinquir. Hay muchas mujeres que se hacen
cargo inmediatamente de su hijo, los que incluso logran ingresar a la
universidad”, remarca Sánchez.

 “La película va a mostrar por un lado el
sufrimiento de estar en la cárcel y también la fuerza que tenemos como mujeres
para salir adelante de esa situación. Somos personas que sentimos, que tenemos
hijos, familia, igual que todo el mundo”.  

SINOPSIS 

Son
mujeres, son madres y están privadas de libertad en Chile. Sus hijos crecen
lejos de ellas, pero permanecen en sus corazones. En la prisión, encuentran
afectos en otras compañeras que comparten su misma situación.

El
apoyo mutuo entre estas mujeres se convierte en una poderosa forma de
resistencia. Malqueridas construye sus historias a través de imágenes
capturadas con celulares al interior de la cárcel, recuperando la memoria
colectiva de una comunidad abandonada. 

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