En el presente, la necesidad de adaptarse a nuevos entornos, las dificultades para conseguir suministro luego de la irrupción de la última pandemia, la nueva realidad del mercado laboral y el aumento en los costos de las materias primas ponen frente a nuevos retos a las empresas y, por consiguiente, a quienes dirigen a los equipos de trabajo.

Se trata de un contexto complejo del que no escapa ningún rincón de la geografía mundial ni las empresas y ante el cual se tiene que estar muy alerta y despierto para mantenerse a tono con la demanda de clientes y consumidores.

Esto hace perentoria la capacidad para tomar decisiones y ejecutar acciones, así como la posesión de resiliencia para surfear sobre la crisis y aprovechar las nuevas oportunidades.

Es aquí donde el CEO (Chief Executive Officer) debe actuar como catalizador e implicar a todo su equipo a lo largo del proceso productivo de la empresa.

En la actualidad, las compañías necesitan operaciones más rápidas, inteligentes y ágiles, lo que requiere mayor compromiso y eficiencia en los niveles más altos de la organización.

La recuperación de las empresas ha sido lento tras la pandemia y no ha estado exento de obstáculos y aquellos que han tenido una ejecución más eficiente llevan la ventaja para sacar beneficios.

Por otra parte, en los últimos meses se aceleraron las ambiciones de automatización y digitalización de muchas organizaciones. Una investigación de de McKinsey Global Institute del año pasado ya revelaba que en las ocho mayores economías globales deberían cambiar completamente los perfiles laboral.

Hablamos, pues, de muchos cambios que deben considerar quienes dirigen, es decir los CEOs.

Estos deben estimar si las empresas pueden satisfacer la demanda de los clientes ahora, si se debe aumentar la capacidad, si la recesión amenaza a las firmas, cómo encontrar a trabajadores calificados y cómo cumplir con las nuevas metas de sustentabilidad y protección del Medio Ambiente.

La nueva agenda para las empresas exige un cambio a gran escala y eso, precisamente, coloca a los CEOs al frente de este reto.

Los recientes acontecimientos que afectaron a todo el mundo, han traído, por ejemplo, la creación de centros de gestión de crisis en muchas compañías. Estos permitirán que las organizaciones pueden prepararse para las futuras grandes disrupciones que se presenten.

Entonces, estamos hablando de una nueva herramienta que servirá a los CEOs para reaccionar con más rapidez frente a un contexto cambiante.

Los CEOs serán ahora más que nunca las piezas fundamentales en la cadena de las empresas para reaccionar y prevenir los cambios que podrían afectar el desempeño y la productividad.

El papel determinante del CEO en la actualidad Bernardo Arosio2 - El papel determinante del CEO en la actualidad



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