¿Quién podría imaginar que detrás de una de las esculturas más emblemáticas de la historia del arte podría ocultarse un secreto como el que Sam Anderson reveló al New York Times? El extenso reportaje del que la prensa italiana se ha hecho eco, advierte acerca del gran peligro en que se encuentra El David de Miguel Ángel, una de las grandes obras del Renacimiento.

La Galería de la Academia de Florencia acoge esta maravillosa obra desde el año 1873, pero Anderson advierte que esta colosal y emblemática pieza, podría desmoronarse en cualquier momento, como consecuencia del leve temblor que produce el tráfico circundante o un leve sismo.

La fragilidad del David, que nada tiene que ver con los tres siglos que estuvo a la intemperie en la Piazza della Signoria, es consecuencia de que su centro de gravedad está ligeramente desviado, lo que produce que el peso de la obra de más de cinco metros de altura resienta ciertas zonas de la pieza.

Un grupo de geocientíficos italianos hizo un estudio de las vulnerabilidades de El David en el año 2014, concluyendo en esa oportunidad que el grado de deterioro del mármol de la zona de las piezas y las rodillas es sumamente elevado, al punto que una inclinación de tan solo 15 grados, podría producir el desmoronamiento de la escultura.

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