Con un gran talento artístico, el documental Ramón Polanski narra la historia del escritor y director polaco quien nació en Francia, tal como lo ha demostrado en sus numerosos films, sobre todo en El Pianista, pero además la película funciona como un eje de sí mismo, es decir el acusado se defiende poniendo como ejemplo una injusticia histórica.

“Mi trabajo no es una terapia. Pero reconozco que estoy familiarizado con muchos de los mecanismos del aparato de persecución que aparece en la película, y es cierto que me han servido de inspiración” confesó Ramón Polanski en una entrevista publicada en las notas de la producción.

El escritor además asegura que “todo eso sigue persiguiéndome. Todo y nada. Es como una bola de nieve que cada temporada se hace más grande. Historias absurdas de mujeres que no he visto en mi vida y que me acusan de cosas que supuestamente ocurrieron hace más de medio siglo”.

Esta cita refiere al tormentoso pasado que vivió Polanki al ser acusado de “relaciones sexuales ilegales” en un juicio por la violación a Samantha Geimer en 1977. Desde entonces, se han suscitado otras acusaciones por el mismo delito contra él, hasta la fecha ninguna de ellas ha sido demostrada.

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