Valencia,

Este año se cumplen seis desde el fallecimiento de Eduardo Arroyo, artista crítico e irónico que, desde dentro y desde fuera de España, aproximándose a la nueva figuración o al Pop Art, nos enseñó durante décadas caminos originales en el acercamiento a la noción de “lo español”.

Su producción, enorme tanto por su carácter prolífico como por la variedad de sus intereses, se viene articulando en dos etapas: la previa a su exilio (1958-1976) y la posterior, desde la Transición hasta su muerte en 2018. En la primera se acercó a los postulados de la citada nueva figuración y a su narratividad, también al Pop en su vertiente más política, pero con el paso de los años fue subrayando los rasgos que hacían de su trabajo una obra más personal: la interpretación, siempre a partir de un humor crítico, de la llamada temática española; sus guiños a las grandes figuras de la historia de la pintura (no siempre clásicas, también a Duchamp o Miró) y una comicidad crítica y colorista aplicada a asuntos políticos nacionales e internacionales. Supo advertir, desde su juventud, el poder de las imágenes y de su inmediatez, y alternó, dentro de esas dos fases generales de su carrera, épocas de mayor provocación y audacia con otras más amables, más proclives a la ironía.

Quizá una de sus aportaciones fundamentales haya sido su inmersión, casi alquímica, en el campo del collage: trabajó con muy variados materiales, con todos aquellos que le permitían expresar sus mensajes, aunque siempre regresara a la pintura y el óleo. A sus collages fotográficos o prácticamente objetuales se suman sus incursiones en el campo de la cerámica y la escultura; también en la literatura: tuvo intención en sus comienzos de ser escritor y abandonó la idea, pero no quiso dejar de lado esa faceta, en sus formas múltiples. Es autor de una autobiografía (Minuta de un testamento), una biografía (Panamá Al Brown), una guía personal del Museo del Prado (Al pie del cañón), un ensayo (El Trío Calaveras: Goya, Benjamin y Byron, boxeador) y del libro de reflexiones Sardinas en aceite. Esos textos también constituyen su legado.

Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024
Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024
Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024
Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024

Hasta el próximo septiembre le dedica una retrospectiva, la primera desde su muerte, la Fundación Bancaja: consta de ochenta piezas datadas a lo largo de medio siglo, siendo la última El buque fantasma, obra en la que trabajaba Arroyo justo antes de fallecer, inspirándose en la música de El holandés errante de Wagner y en aquella leyenda del marinero maldito. Aquí el amarillo y los colores primarios compiten en contundencia con la máscara negra de Fantomas.

Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024
Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024

María Oropesa comisaría un recorrido que da cuenta de algunas de las distintas técnicas que cultivó (esculturas, dibujos y collages) y que revisa las notas comunes a la mayor parte de su trayectoria: su predilección por los grandes formatos, por un cromatismo vivo, por el aplanamiento de las composiciones, normalmente carentes de profundidad espacial, y por una figuración siempre abordada desde los parámetros de la contemporaneidad.

Se atiende, asimismo, a la multiplicidad de temas a los que se acercó: políticos y sociales, aunque tratados desde la ironía, en sus comienzos, y próximos al cine, la literatura, la música o la historia -en definitiva, a sus inquietudes intelectuales- a medida que transcurrían las décadas. Se han reunido imágenes dedicadas a algunos de sus figuras recurrentes (deshollinadores, flamencas, boxeadores, moscas), otras donde plasmó su oposición ácida a la dictadura y algunas centradas en la deconstrucción de los tópicos asociados a la cultura española o vinculadas a su hondo interés por la escritura, como queda claro en títulos, referencias literarias o algunos de los textos que completan esta exhibición en sala.

Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024
Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024
Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024
Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024

Levantará muchas atenciones su interpretación del políptico de El cordero místico de los hermanos Van Eyck, que emprendió en 2008. En esta pieza, los personajes de la obra original se convierten en figuras actuales: Adán y Eva se visten como hombres y mujeres de hoy; la Virgen y San Juan leen a James Joyce y a Stendhal; y, a su alrededor, los coros evangélicos se transforman en golden girls en “homenaje a todos aquellos que les ponen música a nuestros cuadros”.

Caín, por su parte, emplea un revólver para matar a Abel; el escenario flamenco se traslada a la Puerta de Alcalá y a la Plaza de Castilla de Madrid; los donantes se transforman en Ciudadano Kane y Peggy Guggenheim, y detrás de los dos -los más ricos del mundo, según Arroyo-, el artista dispuso la sigla del dólar como símbolo de la riqueza y de la mitología protestante del dinero. Entre Kane y Peggy, asimismo, vemos a los santos juanes convertidos en Van Gogh y Oscar Wilde, “dos suicidados de la sociedad”; y los jueces y caballeros que se dirigen a adorar al Cordero en la parte baja del retablo devienen dictadores (Mobutu, Pinochet, Pol Pot, Franco etc), mientras los eremitas y peregrinos de Van Eyck se hacen emigrantes y exiliados a los que Arroyo recordaba a menudo: Sigmund Freud, Albert Einstein o el mencionado Walter Benjamin. Pero el cambio quizá más relevante en el Cordero de Arroyo nos espera en la tabla inferior central: sustituyó el cordero, colocado por Van Eyck como salvación y fuente de vida, por un tejido poblado de moscas, asociadas a la muerte; modificaba así el mensaje de la obra y le aportaba una de sus señas de identidad, dicha mosca.

Entre los centros y fondos que han prestado trabajos para esta ocasión se encuentran la Galería Marlborough, la Colección de Arte ABANCA, las Colecciones ICO de Madrid, la Colección P. Arroyo, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Instituto Valenciano de Arte Moderno, el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, ARTIUM Museoa, la Fundación Azcona y algunas colecciones particulares.

Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024
Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024

Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024
Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024
Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024
Eduardo Arroyo. Fundación Bancaja, 2024

 

 

Eduardo Arroyo

FUNDACIÓN BANCAJA

Plaza de Tetuán, 23

Valencia

Del 23 de febrero al 1 de septiembre de 2024

 

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