Lo que sería partes de un horno de fundición de metales fueron descubiertas en un yacimiento de hace 6.500 años en Beer Sheva, capital del desierto del Negev, en Israel. Cabe destacar que, el prehistórico instrumento es el más antiguo encontrado hasta la fecha.

Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Tel Aviv y la Autoridad de Antigüedades de Israel destaca que el elemento debió ser pieza esencial de un taller para fundir mineral de cobre. Los resultados del análisis se publicaron en la revista Journal of Archaeological Science: Reports.

La directora de la excavación en nombre de la entidad israelí y también autora del trabajo, Talia Abulafia, explica que el proceso revela “evidencia de producción del período Calcolítico, hace unos 6.500 años. Los hallazgos sorprendentes incluyen un pequeño taller para fundir cobre con fragmentos de un horno, una pequeña instalación hecha de estaño en la que se fundía mineral, así como mucha escoria del mismo».

En el espacio de tiempo mencionado por la especialista, las herramientas que se usaban eran de piedra, pero una fusión se realizó a partir de ambos. Así nació en Calcolítico, que no es más que una combinación de las palabras griegas para cobre y piedra. Un análisis posterior arroja que los restos del mineral en los fragmentos del horno del mismo elemento en bruto se llevó a Beer Sheva desde Wadi Faynan, ubicado a más de 100 kilómetros de la primera localidad referida.

Proceso de fundición

Este período Calcolítico, cuando se utilizó por primera vez el cobre, el proceso se llevó a cabo lejos de las minas, algo que marcó una diferencia pues en la época histórica predominante, dicho paso se hacía en hornos construidos cerca de las minas, por razones prácticas y económicas.

«Es importante comprender que el refinado de cobre era la alta tecnología de ese período. No había una más sofisticada que esa en todo el mundo antiguo», dice el profesor Erez Ben-Yosef, autor del estudio. «Echar trozos de mineral al fuego no te llevará a ninguna parte. Necesitas cierto conocimiento para construir hornos especiales que pueden alcanzar temperaturas muy altas mientras mantienen bajos niveles de oxígeno».

El profesor Ben-Yosef señala que la arqueología de la tierra de Israel muestra evidencia de la cultura ghasuliana. La misma recibió su nombre de Tulaylât al-Ghassûl, el sitio arqueológico de Jordania donde se identificó por primera vez.

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