Ediciones La Palma ha presentado el libro El cartel cubano llama dos veces, un tomo que ha sido elaborado en colaboración con la Cinemateca de Cuba y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), que recopila más de ciento veinte carteles desarrollados en la isla latinoamericana.

El volumen cuenta con más de doscientas cuarenta páginas y viene acompañado de un minucioso análisis de Sara Vega Miche, una especialista en gráfica cinematográfica nacida en La Habana en el año 1956.

Vega Miche se ha encargado de la curaduría de diversas exposiciones relacionadas con este tema, enfocando sus estudios desde comienzos del año 59, cuando fue fundado el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), hasta nuestros días.

Todo el material que corresponde al cine prerrevolucionario fue destruido, una pérdida que personas como Luciano Castillo, director de la Cinemateca cubana, lamenta. Antes de que triunfara la revolución en la isla, los carteles imitaban la estética empleada en los Estados Unidos, y muy especialmente en México.

El ICAIC fundó en la isla un departamento que fabricaba los carteles, tanto para las producciones nacionales como para los largometrajes venidos de fuera, empleando la técnica serigráfica. El cartel cubano fue sumamente alabado por autores como Alejo Carpentier y la estadounidense Susan Sontag.

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