El cine ha sido estudiado por arquitectos y otros profesionales interesados en la arquitectura y el urbanismo para ofrecer una perspectiva más sutil y receptiva de la disciplina, según el arquitecto y profesor finlandés Juhani Pallasmaa.

 En ese sentido, el cine puede ir más allá de la simple representación y ser un medio poderoso para transmitir ideas y conceptos relacionados con la arquitectura y el espacio urbano.

A continuación, conoce cuatro películas que abordan diversos aspectos de la arquitectura y el urbanismo durante el movimiento posmoderno:

1. The Celebration of Control – The Truman Show: The Show of Life (Peter Weir, 1998).

La escena de tal ficción no es menos ficticia: una ciudad absolutamente organizada, con viviendas unifamiliares aisladas en sus lotes, jardines perfectamente recortados y buenos ciudadanos. Diseñado para moldearse en el nuevo urbanismo norteamericano, el escenario del programa es el reflejo preciso de la superficialidad de los personajes y la atracción televisiva que Truman protagoniza sin saberlo.

2. Distopías tecnológicas – Blade Runner: The Android Hunter (Ridley Scott, 1982).

Las visiones distópicas del futuro de las ciudades también conforman las intersecciones del espectro entre la arquitectura y el cine. Un ejemplo de esto es la película Blade Runner, que presenta una ciudad ficticia (San Angeles), el fruto de una nueva sociedad cibernética, que se superpone a varios estilos arquitectónicos, el resultado de años de uso híbrido de espacios y estructuras, a menudo no compatible y que eventualmente generará espacialidad residual. Sus entornos son manifestaciones distópicas del posmodernismo garantizadas por la supremacía capitalista de la era postindustrial.

3. Suburbanización de la vida – Pulp Fiction: Tiempo de violencia (Quentin Tarantino, 1994)

Quentin Tarantino describe la periferia de una ciudad genérica como el trasfondo de una serie de historias banales: personas desempleadas, asesinas, camareras y hoteles al borde de la carretera conforman una trama que encaja en algo que podría llamarse realismo sucio y puede tener lugar en cualquier parte del mundo. El fenómeno de la propagación de las ciudades americanas se puede percibir en varios lugares de la película, y la baja densidad urbana puede servir como metáfora  del sentido de lugar, paralelo a la psique de los personajes.

4. La supresión del lugar: Wings of Desire (Wim Wenders, 1987).

Wings of Desire tiene lugar en Berlín, justo antes de la tala del muro. Fragmentada, la ciudad se presenta como una superposición de parches desconectados y sin memoria, una condición reflejada por sus habitantes. La arquitectura y la ciudad, o el vacío dejado por ellos, golpean la psique de los personajes, provocando recuerdos privados y particulares de lugares que ahora existen solo como presencia de una ausencia, o como una proyección íntima de sus propias mentes y emociones.

Con información de nota de prensa

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