Según una investigación de la Universidad
de Sussex, en el Reino Unido, y divulgada por la Asociación Americana de
Psicología, leer en voz alta a los niños no solo fomenta su participación
activa en los textos, sino que también sienta las bases para que se conviertan
en ávidos lectores a largo plazo.

 

“Contar y narrar historias es un excelente
ejercicio, porque estimula la imaginación y creatividad en niños y niñas.
Además, estimulamos los niveles del lenguaje, el conocimiento de nuevos
términos y palabras que podrán ir agregando a su vocabulario”, enfatiza Mónica
Lepín, destacada Educadora de Párvulos y autora en
Caligrafix, editorial
pionera en Chile y América Latina en revolucionar el aprendizaje al integrar
realidad aumentada en su material educativo. 

“Al leer, es importante no limitarse
simplemente a narrar la historia, sino también involucrar al niño en la
experiencia. Se pueden señalar las ilustraciones, explorar texturas en libros
especialmente diseñados para los más pequeños, nombrar objetos y colores,
imitar los sonidos de los animales que aparecen en la historia y variar el tono
de voz.
 

Estas prácticas no solo entretienen al
niño, sino que también enriquecen su experiencia de lectura y fomentan su
curiosidad”, recomienda la profesional. 
 

“Establecer una rutina de lectura, como
por ejemplo antes de dormir, puede ser especialmente motivador para los niños.
A medida que comienzan a participar activamente en el proceso de lectura, se
puede incentivar su participación alternando turnos, ya sea para leer una
página o un párrafo cada uno. Este enfoque dinámico y participativo no solo
hace que la experiencia sea más enriquecedora, sino que también crea momentos
inolvidables y fortalece el vínculo familiar”, agrega. 
 

Cuando los niños ocupan su propia
voz 

 

Además, la lectura en voz alta a los niños
les permite escuchar la expresión de ideas en las oraciones y comprender el uso
de artículos, sustantivos, adjetivos, entre otros elementos lingüísticos. Esta
práctica les brinda una base sólida en morfosintaxis, la rama de la lingüística
que explora las normas morfológicas y sintácticas de un idioma, apoyando su
desarrollo lingüístico integral.

“Leer en voz alta también ayuda en lo
fonológico, es decir a reconocer, de una forma más óptima, el sonido de las
letras, así como también a la comprensión lectora. También, no hay que olvidar
que este es un buen ejercicio no sólo para quien escucha sino también para
quien narra.

 Cuando interpretas a un personaje y usas tu voz para
personificarlo, ya sea haciéndola más grave, aguda o cambiándole el ritmo de la
narración, ellos adquieren una personalidad; eso es muy motivante y entretenido
para niños y niñas, ya que potencia la imaginación, no solo para los pequeños,
sino también para los adultos”, puntualiza Mónica. 
 

Otros beneficios de leer en voz alta: los
motiva a tener el hábito de la lectura; permite que niños y niñas generen
habilidades sociales; favorece la concentración; genera confianza en los
menores; se conectan con las emociones; se genera un vínculo entre quien lee y
quien escucha y potencia la expresión oral, por lo tanto, la pronunciación.

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