El sello Passivhaus es uno de los más relevantes en materia de Arquitectura Sostenible. Su obtención nos indica que las edificaciones cuentan con un consumo de energía muy bajo. En esa línea, nuestro país apuesta cada vez más por este tipo de construcción bioclimática para los edificios públicos. Os mostramos cinco ejemplos:

Torre de Bolueta. Esta torre del barrio bilbaíno de Bolueta, de 88 metros de altura y 171 viviendas de protección oficial en 28 plantas, es, por ahora, el edificio Passivhaus más alto del mundo. Obtuvo una calificación energética A y ha ganado, en 2018, el premio en Munich otorgado por el Passivhaus Institut. Fue diseñada por Varquitectos, y se trata de la primera de tres torres integradas en el complejo urbanístico Bolueta Homes, aún en construcción.

Palacio de Congresos de Vitoria. Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura bioclimática en España que, además, ha obtenido la primera certificación Passivhaus XXL en nuestro país. Lo más llamativo de este edificio público es que está cubierto, en toda su fachada, por enredaderas y plantas con un sistema de jardinería vertical f+p preplant.

Embajada de Italia en Madrid. En este caso, no estamos ante una nueva edificación: este edificio de estilo neobarroco fue totalmente rehabilitado entre 2018 y 2021 para adaptarlo al estándar Passivhaus por DMDV Arquitectos. Aunque su certificación está todavía en proceso, este inmueble protegido ha logrado mejorar su ahorro de energía y la calidad del aire interior gracias a la integración de sistemas activos y pasivos; como, por ejemplo, el control de la envolvente.

Biblioteca pública en Villamediana de Iregua. Situado en La Rioja, esta biblioteca fue el primer edificio público no residencial que obtuvo la certificación Passivhaus en España. La construcción se llevó a cabo mediante una hoja de termoarcilla, aislada mediante SATE exterior de fibra de madera y con yeso con lana de roca en el interior. Destaca por el ahorro de energía que logra y por el confort con el que cuentan sus espacios, que son altamente luminosos, pensados especialmente para la lectura. Fue diseñada por Play Arquitectura.

Escuela Pública El Garrofer. En Barcelona, nos encontramos con la primera escuela pública que aspira a conseguir la certificación Passivhaus. Este edificio se construyó en 1974. Posteriormente, en 2015, se decidió llevar a cabo obras de remodelación debido a las deficiencias en la envolvente. Así, una vez finalizado el proyecto, llevado a cabo por Energie Haus, se convirtió en un edificio de consumo casi nulo, remodelando la envolvente con la instalación de un sistema de ventilación interno de doble flujo. Además, las medidas adoptadas permitirán a esta escuela pública reducir más de la mitad de su consumo energético, al mismo tiempo que mejorará el confort del alumnado y del profesorado no sólo en relación a la temperatura, sino también a nivel acústico y de calidad del aire.

Estas cinco edificaciones, tanto las que ya cuentan ya con el sello como las que están a la espera, nos demuestran la apuesta decidida que desde la administración pública se ha hecho por una Arquitectura Sostenible que cumpla con los máximos estándares de calidad internacionales.

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