Uno de los objetivos al visitar un parque temático es poder sumergirse en el mundo en el que se ambienta. En el caso de Universal Studios Florida, el gran aliciente es poder ver réplicas de los coches de la familia Toretto o subirse a una montaña rusa de los Minions. Claro que a veces, uno no quiere sumergirse en la ambientación literalmente, y menos si estamos hablando de la legendaria película ‘Tuburón’ de Steven Spielberg

Fue lo que le pasó a un pobre visitante del parque en 1990. Antony Salamone estaba montado en la atracción con su familia cuando uno de los railes se rompió y cayó al agua, seguido de uno de sus hijos gritando: «¡El tiburón va a comer a papá!». En un dramático giro de los acontecimientos, no solo el hombre podría haber quedado atrapado dejado de los raíles, el enorme escualo mecánico (una recreación exacta del de la película) iba en su dirección.

Tras un par de intentos y los nervios del Salamone, el hombre fue rescatado por uno de los miembros del parque con tan solo un par de moratones. Al rescate lo acompañaron los aplausos del resto de visitantes, que no estaban muy seguros de si aquello iba en serio o era parte del espectáculo. Iba muy en serio, de hecho. Salamone acabó demandando al parque por negligencia y a apenas un par de meses y medio de su inauguración, la atracción cerró.

Jugando con fuego

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La atracción no se cerró únicamente por el suceso del turista. Desde su apertura los problemas técnicos llevaban siendo todo un dolor de cabeza para el parque, con numerosas ocasiones en las que los circuitos eléctricos fallaban y el tiburón no se comportaba como debía, causando que tuviesen que bajar antes de tiempo. Se trataba de una atracción bastante ambiciosa. Un recorrido en bote sobre raíles en un gran lago que en algún momento era atacado por el tiburón, causando zarandeos muy realistas en los visitantes del bote.

El clímax final también había causado problemas. La intención era que el tiburón «explotase» como lo hace al final de la primera película, pero el sistema para ello, que pasaba por expulsar desde el agua falsos trozos de carne para luego ser absorbidos por un aspirador dejándolo listo para la siguiente atracción, también resultó muy defectuoso. La experiencia había costado mucho dinero a Universal y no querían prescindir totalmente de ella, pero fue necesaria reconstruirla por completo.

En 1993 la atracción volvió a abrir y ya con una cálida recepción, siendo visitada incluso por el propio Steven Spielberg. El resultado de este rediseño hizo de ella una de las mejores atracciones de Universal, un espectacular recorrido lleno de pirotecnias y con una tecnología bastante más testeada. El gran escualo mecánico dominó el parque de Universal durante 21 años, hasta que en 2012 fue sustituido para dejar hueco a la actual experiencia de Harry Potter. Aquí tienes un video de la experiencia que se grabó el último día que la atracción estuvo operativa. Queda ya para la historia.

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