Los días 20 y 21 de abril el equipo del
Centro de Estudios y Proyectos ANTIS estará presentando SABERES, Biblioteca
digital de Tradición Oral, en establecimientos educacionales de Arica, y la
próxima semana en Valparaíso. Esta biblioteca recopila conocimientos de la
tradición oral y releva la cosmovisión de pueblos originarios y comunidades
locales, es de libre consulta y busca fortalecer las experiencias de
aprendizaje de las y los estudiantes en todo el país. 

Microdocumentales, audiocuentos,
cuentacuentos y cuentos ilustrados se pueden revisar en el sitio web www.bibliotecasaberes.cl,
gestionado por Centro Antis y financiado por el Fondo Nacional del Libro y la
Lectura, Convocatoria 2021. Además, el canal de Youtube 
@saberesbiblioteca
contiene todo el material audiovisual para consultar.

En esta primera fase, Biblioteca Saberes
se centra en la cultura del pueblo Aymara. Para ello ha realizado un trabajo de
campo y recopilado los relatos de cultores tradicionales, investigadores y
personalidades importantes dentro de la comunidad Aymara, como son los Yatiris,
agricultores y educadoras.

Entre estos personajes destacan el Yatiri
boliviano Teófilo Cañari, las educadoras Gladys Vásquez, Vilma Sánchez y
Churqui Apaza, el investigador Walter Quispe y el líder comunitario Manuel
Terán, entre otros.  

El equipo Biblioteca Saberes está
conformado por las investigadoras de Valparaíso Piera Medina y Daniela
Fullerton, codirectoras del proyecto; Camila Ibarra, diseñadora de los cuentos;
Arturo Carrillo, director audiovisual; Valentina Alcántara y Macarena Cabrera,
encargadas de diseño; Verónica Quispe, revisora de contenidos culturales
y  Nicolás Gutiérrez, programador del sitio web. 

Piera Medina, codirectora del proyecto y
encargada de la edición general de los contenidos, comparte: “La Biblioteca
SABERES surge a raíz de un proyecto anterior, Antis Exploradores, donde nos
dimos cuenta de que había un gran déficit de acceso a conocimientos de cultores
y personas que poseen grandes saberes sobre el territorio Aymara.

El proyecto busca recuperar la tradición
oral de los pueblos andinos para acercar la cultura Aymara a las infancias, así
los niños que habitan esos territorios puedan apropiarse respecto a la cultura
que les antecede”.

Justina y Verónica 

“La oralidad es la pieza clave de todo
esto, permite aunar dos grandes elementos, por una parte, la importancia de la
tradición oral para una cultura que se mantiene viva y requiere de cierto
empuje para ser transmitida a nuevas generaciones y, por otra parte, la
importancia del fomento lector en primera infancia como instrumento de
transmisión, goce, donde se desarrolla la imaginación, se incentiva la escucha
y la lectura”.

Daniela Fullerton, codirectora, encargada
de la coordinación general y desarrollo de las ilustraciones, comenta:
“Nosotras venimos hace tiempo trabajando con investigaciones que se basan en
información recopilada de entrevistas a cultores de tradición.

Este proyecto nos permite descubrir que
detrás de cada uno de los habitantes de origen aymara hay historias culturales
preciadas y preciosas, una relación integrada entre ellos y su territorio,
perciben de manera distinta los elementos, consideran que el agua, la lluvia,
la montaña, el cerro, el río, son seres sintientes, como nosotros, y nos
hacemos compañía”.

Camila Ibarra, periodista encargada de
poner en palabras los testimonios, leyendas o historias de los entrevistados,
reflexiona: “Fue un proceso creativo súper interesante y desafiante a la vez.
Escribir para un público infantil historias que muchas veces son censuradas
para los niños y niñas, como la muerte o la enfermedad, no es fácil.

En este proyecto hay material inédito,
original y muy atractivo para diferentes públicos, si bien la mayoría de los
cuentos están pensados para la infancia, sabemos que quienes tienen que leer o
mediar son los adultos, estos cuentos lograrán encantar incluso a los grandes”.

Verónica Quispe, educadora multicultural
bilingüe, revisó los contenidos del proyecto y realizó las traducciones del
aymara al español. Sobre la experiencia considera que “es necesario que los
niños de nuestra zona puedan interiorizar su historia a través de relatos,
cuentos, leyendas de nuestras costumbres y pensamiento andino, como, por
ejemplo, sobre el sembrado de quinua.

Agradezco la rigurosidad que ha tenido el
proyecto desde un inicio, se apega a nuestros saberes y hace que personas que
no son andinas se acerquen y podamos conocernos como sociedad”.

Verónica Quispe 

Gladys Vásquez, educadora entrevistada
para el proyecto, hace énfasis “en la importancia de compartir las
experiencias. Me siento acogida al poder compartir relatos a otras personas,
otros corazones. 

Hay que invitar a los niños que huyen, les da vergüenza la
historia de nuestro pueblo, que fue tantos años oprimido y prohibida nuestra
cultura. Ha sido muy fuerte la chilenización, ha perjudicado a familias, muchas
personas dejaron de hablar el aymara y hay niños que esquivan el pasado”.

“Con cariño tenemos que traspasar a las
nuevas generaciones el valor de apreciar nuestra cultura, vivimos con la
naturaleza, hay que respetarla, nada de estar haciendo daño a la madre tierra.
Estamos invadidos de transnacionales que explotan nuestros recursos, están
matando nuestras lenguas, nuestras tradiciones.

Muchas veces nos sentimos muy marginados.
Como tenemos este conocimiento lo transmitimos a través de otras maneras, como
la educación, y quisiera destacar a los niños y las niñas que mantienen vivas
sus raíces”.

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