Esta semana hemos querido conversar con Antonio Torres, profesional especializado en el ámbito de la arquitectura bioclimática. Desde 2004 trabaja en en la aplicación de los principios de este tipo de arquitectura a sus proyectos, en los que prioriza el uso de materiales naturales y en los que realiza un Análisis del Ciclo de Vida para reducir al máximo su impacto ambiental.

Antonio Torres

Entrevista

¿Cómo y cuándo nació el estudio?

Antonio Torres: El estudio nació en 1998 en Sevilla junto con el arquitecto Alberto Rodríguez López. Ambos acabábamos de terminar la carrera y montamos el estudio con más ilusiones que encargos.

Los primeros tiempos fueron difíciles y nos pudimos mantener gracias a que ganamos algunos concursos de arquitectura.

En el año 2004 me trasladé a Málaga y Alberto continuó en Sevilla, lo que hacía difícil la colaboración que habíamos mantenido hasta entonces, aunque continuamos en contacto y mantenemos una buena amistad.

Desde 2004 hasta la actualidad he venido desarrollando mi labor de arquitecto como profesional libre en la ciudad de Málaga, alternando los proyectos para encargos públicos y privados.

En 2012, realicé el Master de Medioambiente y Arquitectura Bioclimática (MAYAB) de la Politécnica de Madrid, dirigido por D. Francisco Javier Neila, comencé a aplicar conceptos (antes difusos) de arquitectura bioclimática y sostenibilidad en mis proyectos hasta la actualidad.

¿Cómo es tu metodología a la hora de afrontar los proyectos?

A.T.: No todos los proyectos tienen los mismos condicionantes ni las mismas necesidades, pero básicamente comenzamos por un estudio del contexto geográfico y climático-histórico del emplazamiento. Esto en Málaga y provincia suele estar bien documentado (aunque con el cambio climático cada vez los datos históricos de clima son menos fiables a largo plazo).

Una vez tomados los datos, procedemos a el estudio y cálculo de las estrategias bioclimáticas necesarias para obtener unas condiciones de confort acordes al uso al que se destinará el edificio (sombreamiento, captación solar, inercias térmicas de envolvente, etc).

El proyecto es por tanto abordado con unas variables (bioclimáticas) añadidas a los condicionantes de partida como la normativa urbanística, necesidades del programa, del emplazamiento, etc

Así mismo y dependiendo de las necesidades y concienciación del cliente podemos hacer una Análisis de Ciclo de Vida (ACV) en el que podamos evaluar el impacto medioambiental de los productos y procesos a utilizar en obra.

En general intentamos desde el diseño arquitectónico facilitar el confort interior sin necesidad, o reduciendo al máximo, el uso de instalaciones de climatización. Eso repercute en el ahorro energético y económico de los usuarios.

Estás especializado en arquitectura bioclimática, ¿cuáles son los beneficios de este tipo de arquitectura?

A.T: La arquitectura bioclimática es la que se adapta al medio donde se ubica. No lucha con él, sino que aprovecha las características climáticas y recursos locales. El ejemplo más palpable lo tenemos en la arquitectura tradicional. No es casualidad, por ejemplo, que en Andalucía tengamos las casas encaladas de muros gruesos y pequeñas aberturas, perfectas para aguantar los tórridos veranos.

Los beneficios son claros: desde la arquitectura se resuelven problemas de confort sin necesidad de recurrir (o reduciendo su uso) a instalaciones que consumen recursos, generan residuos y son económicamente menos ventajosas. Con esto pasamos a relacionar la Bioclimática con la Sostenibilidad: una buena orientación, con protección solar en verano y con soleamiento en invierno (por comentar algo básico) es mucho más sostenible que una instalación fotovoltaica por ejemplo que en el proceso de fabricación gasta recursos y en su retirada genera residuos (sin quitar mérito a ésta frente a otras fuentes de energía).

El mejor ahorro de energía es la que no se consume porque no es necesaria.

¿Cuáles son los materiales sostenibles por los que sientes predilección y por qué?

A.T.: Me gustan los materiales naturales con el mínimo procesamiento industrial, aunque hay veces que no hay más remedio que utilizar productos industrializados para solucionar otros problemas.

La madera, el ladrillo, la piedra, la cal… son materiales que tienen un comportamiento excelente, con un envejecimiento muy bonito y si son mantenidos adecuadamente son casi eternos.

Otro tema es ver en cada caso cuáles son los materiales producidos en cada zona. Si utilizamos materiales que tradicionalmente son usados en el lugar donde se construye, tendremos menos impacto ambiental, reduciendo emisiones por transporte y seguramente tengamos menos problemas de puesta en obra, al ser materiales conocidos por su uso.

Vuestro estudio va más allá de la mera construcción y muestra un claro compromiso con los proyectos comunitarios. ¿Qué es lo más satisfactorio de trabajar así?, ¿cómo lo hacéis?

A.T.: En los centros de enseñanza que hemos elaborado hemos tenido la grata experiencia de construir espacios que han funcionado muy bien a lo largo del tiempo y se han adaptado a los programas docentes con normalidad. El trabajar para la administración a través de concurso da la ventaja de controlar el proceso de proyecto normalmente con cierta autonomía. La promoción privada se presta más a negociación y a veces priman más otros temas que los puramente arquitectónicos.

Instituto Educación Secundaria en Villanueva del Fresno
Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Sierra Mágina”
Torre de usos mixtos El Mirador. Algeciras

En cuanto a proyectos comunitarios interesantes hemos desarrollado alguna investigación sobre la flexibilidad en la vivienda colectiva y nuevos espacios de habitar como el co-living. Hasta la fecha son sólo eso: proyectos. Desgraciadamente no hemos conseguido materializar ninguno, y es que las cosas nuevas o “experimentales” cuestan trabajo ponerlas en un mercado muy conservador.

Estudio de edificio de viviendas flexibles

¿Algún proyecto o proyectos que destaques especialmente? ¿Por qué?

A.T.: Como comentaba anteriormente, nos han parecido proyectos interesantes (no realizados) los trabajos de investigación en cuanto a la vivienda colectiva flexible, donde se ha tenido en cuenta la transformación de un tipo inicial básico con posibilidad de ser adecuado a las necesidades de los usuarios a lo largo del tiempo. Unos espacios habitacionales abiertos a ser customizados a gusto de los habitantes, que desde una configuración inicial diáfana pueden ser compartimentados de diferentes formas en función del programa familiar: pasan de estar configurados para una pareja o individuo a tener que alojar a hijos o padres en situación de dependencia de forma sencilla y económica.

Distribución de espacios en viviendas flexibles

Otra serie de trabajos que consideramos interesantes son los estudios sobre el uso de contenedores marítimos reciclados para su uso en arquitectura. Los contenedores son renovados por las navieras normalmente cada 5-10 años y son después de su vida útil como almacenador de transporte, perfectamente útiles para su uso en construcción: son ligeros, económicos, resistentes y modulables. Ecológicamente hablando, su impacto ambiental es mucho menor que la construcción tradicional y económicamente puede reducir el coste en gran medida. Mi trabajo de fin de máster de arquitectura bioclimática fue un Análisis de Ciclo de Vida comparativo de una vivienda de construcción convencional con otra reutilizando un contenedor marítimo y los resultados avalan lo que digo.

Estudio de vivienda bioclimática realizada con un contenedor de transporte

¿Crees que las certificaciones sostenibles, cada vez más numerosas, son un sistema que fomenta las obras sostenibles y acerca esta perspectiva a los ciudadanos?

A.T.:Soy bastante escéptico en estas certificaciones. Al final no deja de ser un negocio. Las empresas que se dedican a la emisión de certificados “verdes” cobran de los técnicos que certifican y de los clientes que los implementan y he visto que esto finalmente desvirtúa el proceso. Otro tema es ver en qué se basan, es decir si tienen una visión global de los impactos asociados al proceso constructivo (materias primas, fabricación, transporte, mantenimiento, residuos, etc) o sólo se atienen a su fase de uso. Es un tema complejo. Al final cada uno tiene en consideración temas diferentes y esto genera confusión en el usuario final.

¿El término “sostenible” está siendo desvirtuado actualmente?

A.T.: Aquí podemos mirar el tema de la sostenibilidad desde dos puntos de vista: por un lado, es innegable la popularidad que en los últimos años ha tenido el término. Ya todo es o debe ser sostenible, sin saber muchas veces a qué nos estamos refiriendo, pero podemos ver cierta concienciación medioambiental en la población que hace 10 años, por ejemplo, no existía o existía en grupos reducidos de ecologistas. Por otro lado, la sostenibilidad se ha convertido en un eslogan, una imagen de marca o estrategia de marketing de empresas que intentan vender sus productos con la etiqueta “sostenible” sin ahondar en profundidad en qué se basan para declarar esta cualidad. Creo que la única forma de etiquetar correctamente como “sostenible” es la evaluación global de los impactos ambientales de cualquier producto o sistema es el Análisis de Ciclo de Vida y, dentro de este, es necesario conocer los datos de partida para realizarlo: consumos y emisiones en cada fase del proceso, sea constructivo o de lo que sea. Y, curiosamente, estos datos reales no son facilitados por las empresas fabricantes o son muy difíciles de obtener.

En todo caso el problema actual con el medioambiente y el cambio climático pasa por un cambio radical en nuestra sociedad y nuestro sistema productivo, en la que la arquitectura puede aportar su granito de arena, pero no servirá de nada si no se produce un cambio en la política y la legislación donde prime el bien común antes que el beneficio económico.

Hace falta más conocimiento real del asunto por personas cualificadas y un esfuerzo por parte de la población. No podemos ser más sostenibles y querer seguir haciendo lo mismo. No podemos querer ser sostenibles y a la vez tener una economía basada en el crecimiento ilimitado. Ciencia antes que marketing.

¿Crees que las administraciones y la legislación facilitan el desarrollo de modelos de ciudad sostenibles? Desde vuestra experiencia en el diseño de espacios públicos, ¿habéis encontrado trabas a la hora de proponer diseños sostenibles?

A.T: La administración y las leyes van siempre por detrás de los hechos. La sociedad y la tecnología avanzan a un ritmo tan rápido que no es fácil legislar a tiempo sobre situaciones que ya están en la calle, véase por ejemplo el tema de la . Si a esto sumamos la lentitud y la burocratización de cualquier trámite con la administración, tenemos la tormenta perfecta.

Ahora el tema candente en algunas ciudades es la gentrificación y el encarecimiento de la vivienda. El uso y abuso del espacio público y los servicios urbanos por el turismo no controlado. Por un lado, generador de riqueza y, por otro, convertidor de centros históricos en parques temáticos.

Hemos propuesto temas bioclimáticos a administraciones para implementar en sus obras que, por desconocimiento y no regulación, no han sido tomadas en cuenta. Por otro lado, la comunicación, no ya del ciudadano de a pie, sino de los técnicos redactores de proyectos con la administración ha sido reducida al correo electrónico, perdiendo la fluidez y eficacia de la reunión cara a cara.

Hacen falta profesionales especializados en temas ambientales dentro de la administración. No se pueden tomar decisiones en esta materia sin tener un mínimo conocimiento que a veces debería pasar por equipos multidisciplinares (véase como ejemplo el caso de Doñana) que evalúen cualquier decisión desde diferentes puntos de vista.

Gracias a Antonio por dedicarnos su tiempo y permitirnos conocer su trabajo y profundizar en su visión de la arquitectura sostenible y los desafíos a los que esta se enfrenta.

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