Tras una Saga del Infinito que evolucionó en constante crescendo desde su debut con la ‘Iron Man’ de Jon Favreau, la Fase 4 del Universo Cinematográfico de Marvel fue poco menos que un suplicio. Salvo honrosas excepciones como la solvente ‘Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos’ o ‘Thor: Love and Thunder’, su amalgama de series y largometrajes se limitó a acumular presentaciones de personaje descafeinadas, formuladas y tremendamente acomodadas; especialmente en lo que respecta a la gran pantalla.

En contraposición, el arranque de la Saga del Multiverso fue poco menos que una antítesis de los primeros pasos del MCU. En ellos, la emoción, el espíritu comiquero y la evolución en escala e impacto marcaron el camino hasta una dupla ‘Infinity War’‘Endgame’ que supuso un cénit que no ha vuelto a igualarse y tras el que todo se ha hecho especialmente cuesta arriba.

Bajo este panorama, la Fase 5 tenía muy complicado lograr que espectadores desencantados como un servidor, a los que ni tan siquiera el FOMO incitaba a regresar a la maraña episódica marvelita, volviese a despertar un mínimo de interés en el macroproyecto de Kevin Feige. Pero, sin esperarlo en absoluto, ‘Ant-Man y la Avispa: Quantumania’ ha vuelto a poner la suficiente carne en el asador con una sorprendente aventura de ciencia ficción con un encantador espíritu añejo.

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La importancia del marco

Uno de los mayores males que achaco a la descafeinada propuesta reciente de Marvel Studios es la falta de factor sorpresa. Ni apuestas multiversales como ‘Doctor Strange 2’ ni productos más autorales como la soporífera ‘Eternals’ consiguieron despertar en mí esa sensación de asombro que suele invadirme cuando me sumerjo en las páginas de un cómic. Puede que fuese por la rutina o por la falta de riesgo de las propuestas ambientada en un mundo conocido de sobra; de lo que no hay duda es de que ‘Ant-Man 3’ ha contado con un arma secreta imbatible para sobreponerse a este problema: su ambientación.

El plano de apertura de la película, de una escala gigantesca, se revela como una muestra perfecta de lo que nos va a ofrecer en cómputo global. En este gran plano general se vislumbra un escenario extraño, insólito y hermoso al mismo tiempo que, como un personaje más, canaliza el enorme sentido de la aventura y el espectáculo de un relato casi más hermanado con la línea Weird Science de EC que con la propia bibliografía de La casa de las ideas.

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Este maro único, que distingue al filme de sus congéneres recientes e impulsa notablemente su atractivo, supone únicamente los cimientos de un título tan sencillo en sus ambiciones como efectivo en sus resultados. Buena culpa de esto la tiene una narrativa que evita andarse con rodeos y que condensa en tan sólo un par de horas —viendo las tendencias actuales 120 minutos no son nada— un equilibrado cóctel de acción, aventura, la comedia asociada a su protagonista y una buena dosis de épica en clave sci-fi.

Peyton Reed, que vuelve a cumplir sin problemas con su cometido tras las cámaras, acierta al condensar un brevísimo primer acto durante los minutos iniciales para, a la primera de cambio, sumergir a Scott Lang y compañía en un viaje imposible y divertidísimo que, ahora sí, pone en marcha una Saga del Multiverso que ha estado comatosa narrativa y cinematográficamente hablando desde su arranque a comienzos de 2021.

Activando la maquinaria

Quantumania

No cabe duda de que, por encima de la interesante dinámica entre los miembros de las familias Pym y Lang, a los que se ha unido una Cassie que funciona a la perfección y que continúa allanando el terreno para los Jóvenes Vengadores, el gran reclamo de ‘Ant-Man y la Avispa: Quantumania’ es el Kang el Conquistador de Jonathan Majors; probablemente el personaje mejor tratado del funcional conjunto en contraposición de un MODOK aberrante en forma y fondo y tristemente desperdiciado.

Tras el breve aperitivo que se nos sirvió en el último capítulo de la primera temporada de ‘Loki’, la maquinaria del MCU se ha reactivado para presentarnos como es debido al gran villano del arco vigente y comenzar a descubrir las cartas que se jugarán en la trama horizontal de la nueva saga; lo cual no está reñido con cuidar una trama vertical que acierta al centrar su mirada sobre un tema tan mundano y universal como las relaciones y dinámicas familiares.

Sin, aparentemente, mayores ínfulas que entretener y ofrecer una experiencia diferente dentro de la apolillada oferta reciente de Marvel Sutdios, ‘Ant-Man y la Avispa: Quantumania’, pese a no estar exenta de los tics y patrones marca de la casa, supone un inicio fantástico para una Fase 5 que invita a restaurar la confianza en la compañía. Ahora sólo queda comprobar si estas sensaciones son reales o si únicamente nos encontramos ante otro espejismo en un desierto creativo.

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