Muchos críticos han señalado a la nueva película de Brad Pitt como una gran obra del cineasta Robert ZemeckisAllied desprende belleza, buen gusto y hasta nos hace pensar en el Hollywood de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart, salvo que algunos expertos de la crítica la consideran una producción sin trascendencia.

La película se divide para algunos en dos grandes momentos, el primero de ellos impregnado por el glamour y la sensualidad que Marion Cotillard y Brad Pitt desprenden en la escena (no en vano ambos actores fueron relacionados sentimentalmente y muchos creyeron que este amorío era la causa del divorcio más sonado del 2016), y una segunda parte más oscura e intrigante.

Es precisamente esa segunda parte la que le pasa factura a  los actores y a su director. Al llegar a sus últimos actos, Allied cobra intensidad y como si anticipara un mejor final para aquel clásico llamado Casablanca, al buscar una mejor resolución a una historia de espías involucrados con los horrores de la guerra, todo se queda en la mera intención.

No cabe duda de que es una película hermosa, muy bien lograda, pero los actores renuncian a la pasión justo en el momento en el que más se requiere de ellos ese toque que hace la diferencia. Muchos aseguran que este trabajo podría representar el primer Oscar en la carrera de Brad Pitt, es algo que está por verse.

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