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A lo largo de sus 70
años de vida, Enrique Soro (1884-1954) escribió más de un centenar de
partituras para piano.

Sonatas, romanzas, estudios, caprichos, preludios,
valses y hasta zamacuecas forman parte de su repertorio, que también registra
obras en que el instrumento dialoga con el violín, el canto, el cuarteto de
cuerdas y la orquesta.

Cinco de esas piezas, creadas
en distintos momentos de su vida, han sido recuperadas y reinterpretadas
para Suite
nocturna y fantástica
, un nuevo disco publicado por Aula
Records
.

El álbum estará disponible
desde este viernes 14 de agosto en formato digital y una edición
limitada en vinilo se
podrá adquirir a través de aularecords.cl.
Además, esta última se
podrá encontrar en el Día del Vinilo, feria que se celebrará
este sábado 15 de agosto en el Centro GAM, donde el sello
discográfico de la Usach participará con todo su catálogo.

Suite nocturna y
fantástica es el segundo volumen de la serie Enrique
Soro, el último de los románticos
, iniciada en el año 2022 con un disco
enfocado en su música de cámara. En este caso, el registro está dedicado a
cinco obras escritas para piano, entre 1899 y 1929: una Romanza sin
palabras, el Estudio fantástico n° 2 y tres nocturnos.

La particularidad es que todas
fueron grabadas por la Orquesta Usach y también por la
pianista Svetlana Kotova.

“El deseo de orquestar piezas
para piano de Enrique Soro nació muy naturalmente, luego de haber
realizado ediciones críticas de sus obras para orquesta de cámara y haber
dirigido varias de ellas”, explica el director suizo Nicolas Rauss, quien
se ha convertido en uno de los principales responsables de la recuperación del
legado de Enrique Soro, ya que ha grabado y dirigido sus obras en
numerosas ocasiones. Junto a la Orquesta Usach, ya había publicado
la Suite
para pequeña orquesta
(2020).

En este
caso, Rauss orquestó cinco partituras que encontró en el archivo de
la Fundación Enrique Soro y las grabó con la Orquesta
Usach, bajo el título Suite nocturna y fantástica. 

“Entiendo la orquestación como
una interpretación, en la que el creer entender profundamente una pieza, más
allá de sus notas, guía muchas de las elecciones posibles, como poniéndose al
servicio de un pensamiento con la sensibilidad de la que uno dispone. La
fidelidad a Soro ha guiado esta orquestación”, asegura. 

En su segunda parte, el disco
presenta la versión original de las mismas obras, interpretadas
por Svetlana Kotova. “Son todas bastante distintas y diferentes”,
describe la pianista. “Lo que se hace en este disco es fascinante, porque
generalmente el trabajo de una como pianista es sacar la mayor cantidad de
colores desde el instrumento: que se asemeje a un sonido orquestal, a un sonido
lleno y diverso. En este caso, ese trabajo lo hace la Orquesta
Usach”.  

Svetlana Kotova también
es una de las artífices de la revalorización de Soro. 

En la última década ha grabado
cuatro discos exclusivamente dedicados al compositor chileno y ya había
participado del primer volumen de El último de los románticos, donde se
incluyó el inédito Sexteto
Lautaro
. Desde esa experiencia, enfatiza el valor de estas nuevas
orquestaciones: “Creo que esa posibilidad siempre estaba en la cabeza del
compositor”, afirma.

“Hay otras piezas para piano,
como de salón, que luego fueron orquestadas y suenan muy bien
porque Soro era un orquestador genial, entonces hacer este ejercicio
es súper interesante. Es algo que estaba latente en esta música, de todas
maneras”, a{ade la pianista

Un disco desplegable

El arte de Suite nocturna
y fantástica es obra de la artista Ximena Vargas, quien trabajó
en un formato desplegable, combinando distintos tipos de papeles y una
“ventana” con cinco motivos diferentes, que se repartirán entre las 40 copias
de la edición en vinilo. 

Enrique Soro en Lima, 1912.
Foto: Fundación Enrique Soro.

“Para esa ventana usé
chiyogamis, unos papeles tradicionales japoneses que con sus colores y diseños
me permitirían mostrar lo fantástico y tener un elemento que se
separe totalmente del color plano, negro o azul marino, que imaginé para lo nocturno y
que envuelve todo el disco”, explica.

Artista visual y
profesora, Vargas se ha especializado en la encuadernación artesanal
y es dueña del taller de encuadernación Sweet
Details
.

Acostumbrada a trabajar en
proyectos editoriales, esta vez aplicó ese oficio al empaque de un vinilo:
“Cuando Aula Records me contactó para proponerme este encargo, pensé
que se habían equivocado”, admite.

“Para mi tranquilidad, el
sello conocía mi trabajo y buscaba un diseño más experimental, entonces mi
propuesta siempre tuvo el papel como soporte. Nunca consideré utilizar fundas
plásticas o soportes de cartón blando, sino que debía ser lo más parecido a un
libro”.

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