

El año pasado finalizó en La Térmica malagueña con «A tiempo para la espera», la muestra que nos hizo conocer a Timsam Harding, artista también malagueño que entonces analizaba la relación entre el tiempo, la velocidad y la materia tomando como punto de partida y lugar de observación una autovía, donde el tránsito constante de personas modifica por completo tanto el espacio circundante como nuestra forma de percibirlo. Se fijaba Harding en las arquitecturas y materiales de los alrededores, captando vibraciones y amplificando sonidos que de manera habitual pasan desapercibidos, y en esculturas e instalaciones sonoras convertía ese ruido urbano en un lenguaje físico, táctil y, claro, resonante. No le interesaba únicamente que lo escuchásemos, sino que tomásemos conciencia de cómo el tráfico y sus fuerzas forman parte de los cuerpos y del espacio que éstos habitan. Incluso cuando conducimos, en un estado mental que parece detenido y sometidos a la hipnosis de un paisaje repetitivo.
Volvimos a encontrarlo, hasta el pasado 10 de julio, en la galería T20 de Doctor Fourquet, en Madrid: ofrecía la exposición «Ni de lejos cerca», en la que estructuras de acero inoxidable ejercían nuevamente como cajas de resonancia para material sonoro, reproducido por altavoces integrados. Sus grabaciones nos llevaban otra vez a la carretera, a la banda sonora del tráfico rodado, al que también remitían, pero visualmente, adelfas escultóricas que aludían a las presentes en las cunetas y que vibraban respondiendo a aquellos sonidos. El montaje de las cajas resonantes ahora simulaba el de un retablo de puertas abatibles; esto es, el público podía tener la sensación de que estas obras no sólo apelaban a su vista, sino a su tacto, y de que podía relacionarse espacialmente con ellas.
Graduado en Bellas Artes en la Facultad Alonso Cano de la Universidad de Granada y Máster en Producción Artística Interdisciplinar por la de Málaga, Harding ya había protagonizado antes exhibiciones individuales en la Universidad malagueña, el Instituto de América de Santa Fe (Granada), el Museo Provincial de Jaén, la Sala Santa Inés de Sevilla y el Palacio de los Condes de Gabia de Granada, mientras que su participación en colectivas lo ha llevado al Hospital Real de esta última ciudad andaluza, al CICUS y la Fundación Valentín de Madariaga sevillanos, el CAC La Coracha y el Espacio Cero de Málaga, el C3A cordobés o el Centro Conde Duque madrileño. Asimismo, hemos podido verlo en ferias como ARCO y ESTAMPA.
Para cerrar presentaciones, podemos contaros que Timsam ha sido seleccionado para las Ayudas a la Producción Artística de la Universidad de Granada y La Madraza, en 2018; para las residencias artísticas en el Centro de Creación Contemporánea C3A de Andalucia, en 2020, FACBA 21 e Iniciarte el mismo año; en las jornadas ASECAS del CAAC y las propuestas VEGAP en 2023; o en los XXX Encuentros de Arte De Genalguacil, en 2024. Más recientemente, este mismo año, ha desarrollado una Residencia JAI de Tabakalera y Artium Museoa, se ha sumado al Encontro de Artes Novas Cidade da Cultura de Galicia y ha sido escogido por La Casa Encendida para exponer en Generaciones 2027.
Se incorpora a nuestros fichados porque queremos saber más de las resonancias que este artista encuentra allí donde no solemos prestar atención o, incluso, en el silencio: una de las vertientes más sugestivas de su obra atiende a los sonidos que no dejan de brotar en los escenarios plácidos y que también pueden dejar su huella en las emociones de quien los oye, conscientemente o no.

Timsam Harding. A tiempo para la espera. La Termica. Málaga, 2025

Timsam Harding. A tiempo para la espera. La Termica. Málaga, 2025

Timsam Harding. Ni de lejos cerca. Galería T20. Madrid, 2026

Timsam Harding. Ni de lejos cerca. Galería T20. Madrid, 2026
Harding nos ha contado que la creación nunca le fue lejana por cuestiones familiares, pero que sus obras más tempranas surgieron, más bien, de su interés por trabajar en entornos determinados, y por eso, en un primer momento, en el ámbito del arte urbano: Crecí en una familia de artistas, así que el arte siempre estuvo presente en casa. Sin embargo, mi relación con él comenzó por otro camino. Empecé a pintar graffiti con unos trece años y durante mucho tiempo se convirtió en una obsesión. Vivía en un pequeño pueblo andaluz, un lugar donde el graffiti apenas encontraba un contexto en el que desarrollarse. Eso me llevó a buscar otros espacios, como los márgenes de las autovías, las zonas industriales o edificios abandonados, que terminaron siendo mucho más importantes para mí que la propia pintura.
Al principio me interesaba dejar una marca, pero poco a poco comprendí que el verdadero interés del graffiti estaba en la relación que establecía con el lugar donde ocurría. Cada espacio exigía una respuesta distinta y la pintura fue perdiendo importancia frente a la experiencia de recorrer un territorio. De esa necesidad apareció la fotografía. Comencé documentando el graffiti para conservarlo, pero muy pronto descubrí que me interesaba más el lugar donde aparecía que la pintura en sí. Ese desplazamiento terminó llevándome a estudiar Bellas Artes y, de alguna manera, sigue estando presente en mi trabajo.

Timsam Harding. Vivir-Juntos. Una puesta en común de las distancias (Esfuerzos y Deformaciones). C3A. Córdoba, 2021

Timsam Harding. Vivir-Juntos. Una puesta en común de las distancias (Esfuerzos y Deformaciones). C3A. Córdoba, 2021

Timsam Harding. Vivir-Juntos. Una puesta en común de las distancias (Esfuerzos y Deformaciones). C3A. Córdoba, 2021
En éste, como nos explica, han sido vitales las carreteras de las que comenzábamos hablando y los sonidos, como ya habéis podido intuir. También una muy temprana, y emocionante, experiencia de percepción con alumnos sordos en su instituto: La carretera ha ocupado un lugar importante dentro de mi trabajo, no tanto como un tema de investigación sino como el espacio donde comenzaron a aparecer muchas de las preguntas que todavía continúan presentes. Es un lugar pensado para el movimiento y, precisamente por eso, modifica nuestra manera de percibir el paisaje. La velocidad altera la escala, el tiempo adquiere otro ritmo y la repetición de un mismo recorrido termina haciendo visibles aspectos del entorno que normalmente pasan desapercibidos.
La música siempre ha formado parte de mi entorno y, con el tiempo, empezó también a ocupar un lugar cada vez más importante dentro del trabajo. La atención dejó de centrarse únicamente en el paisaje para dirigirse hacia todo aquello que el propio movimiento produce. El sonido del tráfico, las vibraciones y la forma en que el cuerpo se relaciona con ellas fueron desplazando poco a poco mi mirada.
Muchas de las obras nacen de experiencias muy concretas. Una de ellas, por ejemplo, ocurrió durante el instituto, cuando descubrí cómo un grupo de compañeros sordos disfrutaba de la música apoyando las manos sobre los altavoces de un coche. Aquella escena transformó por completo mi manera de entender el sonido. Desde que recuperé ese recuerdo, la vibración ha ido ocupando un lugar cada vez más importante dentro de mi producción.

Timsam Harding. Vivir-Juntos. Una puesta en común de las distancias (Esfuerzos y Deformaciones). C3A. Córdoba, 2021

Timsam Harding. Vivir-Juntos. Una puesta en común de las distancias (Esfuerzos y Deformaciones). C3A. Córdoba, 2021
En la obra de Harding no hay técnicas ni formatos dominantes, porque éstos son consecuencia y no origen de sus procesos. Su materia prima, más que instalaciones o imágenes, son vivencias y memorias: Nunca he sentido la necesidad de identificarme con un medio concreto. El lenguaje nunca suele ser el punto de partida, sino la consecuencia de una pregunta que todavía no ha encontrado su forma. Por eso mi trabajo se mueve con naturalidad entre la fotografía, la escultura, la instalación o el sonido. Más que cambiar de medio, tengo la sensación de que todos ellos forman parte de una misma investigación.
Muchas de las obras permanecen durante años como una intuición o un recuerdo. Sólo cuando empiezan a relacionarse con otras experiencias aparece la necesidad de materializarlas. Es entonces cuando el propio trabajo termina encontrando el lenguaje adecuado.

Timsam Harding. Un eco de un eco, de un eco. Palacio de los Condes de Gabia. Granada, 2024
Sus referencias, en parte por esa razón, no son sólo plásticas, sino también fílmicas, literarias o musicales: La música ha estado presente desde mucho antes de empezar a trabajar. De pequeño crecí escuchando en casa a Steve Reich, Philip Glass o Wim Mertens y, con el tiempo, he vuelto muchas veces a ellos. La repetición y el ritmo son cuestiones que terminaron apareciendo de forma natural en mi trabajo mucho antes de ser consciente de ello. Más adelante, la música electrónica y la cultura del sound system ampliaron ese interés y terminaron ocupando un lugar importante dentro de mi práctica.
Con los libros, las películas o el trabajo de otros artistas ocurre algo distinto. Casi siempre llegan cuando una investigación ya está en marcha y me ayudan a comprender mejor preguntas que ya estaban presentes. Me ocurrió con «Walkscapes», de Francesco Careri, y después con autores como Georges Perec, Andrea Köhler o Tom Vanderbilt. También con el cine de Chantal Akerman o Dziga Vertov y, especialmente, Koyaanisqatsi, una película que ocupa un lugar importante dentro de mi imaginario. También vuelvo con frecuencia a artistas como Richard Serra, sobre todo a sus primeros trabajos; Mark Leckey, Cyprien Gaillard, Janet Cardiff & George Bures Miller o Devon Turnbull. Nunca he pensado demasiado en ellas como un conjunto de influencias. Simplemente han ido apareciendo en momentos distintos y siguen desplazando mi manera de pensar.
Para este autor, sus creaciones forman parte de un todo por más que sus materializaciones varíen. Menciona cuatro proyectos fundamentales con la carretera como nexo: Aunque las obras adopten formas muy distintas, me gusta pensar que todos los proyectos forman parte de una misma investigación y que cada uno de ellos no sustituye al anterior, sino que desplaza ligeramente las preguntas que ya estaban presentes.
«28 m/s» reunía muchas de las cuestiones que llevaba tiempo desarrollando en torno al viaje y la carretera. La muestra partía de la velocidad como una forma de alterar nuestra percepción del paisaje y trataba de trasladar al espacio expositivo la experiencia de un segundo de viaje. Fue también el momento en el que el sonido comenzó a adquirir un lugar cada vez más importante dentro de mi trabajo, no sólo como acompañamiento, sino como un material capaz de transformar nuestra experiencia del espacio.

Timsam Harding. 28 ms. Sala Santa Inés. Sevilla, 2022

Timsam Harding. 28 ms. Sala Santa Inés. Sevilla, 2022
En «Un eco de un eco, de un eco» el punto de partida fue la situación de mi estudio, situado frente a la autovía de Valencia, en Madrid. La única barrera entre ambos era una hilera de adelfas y, a partir de grabaciones sísmicas del tráfico de la autovía y esculturas de aluminio realizadas con moldes de esas plantas, el proyecto transformaba un elemento concebido para absorber el ruido en otro que lo amplificaba, convirtiendo el paisaje sonoro en una experiencia física dentro del espacio expositivo.

Timsam Harding. Un eco de un eco, de un eco. Palacio de los Condes de Gabia. Granada, 2024

Timsam Harding. Un eco de un eco, de un eco. Palacio de los Condes de Gabia. Granada, 2024

Timsam Harding. Un eco de un eco, de un eco. Palacio de los Condes de Gabia. Granada, 2024

Timsam Harding. Un eco de un eco, de un eco. Palacio de los Condes de Gabia. Granada, 2024
En «A tiempo para la espera», la investigación se desplazó hacia la escucha. La exposición proponía transformar un lugar de tránsito en un espacio donde detenerse. Allí convivían la intensidad física de los sound systems, presentes desde hace años en mi imaginario, con la atención pausada de una sala de escucha, entendiendo ambas como dos formas distintas de construir una experiencia del sonido.

Timsam Harding. A tiempo para la espera. La Termica, Málaga, 2025

Timsam Harding. A tiempo para la espera. La Termica, Málaga, 2025

Timsam Harding. A tiempo para la espera. La Termica, Málaga, 2025

Timsam Harding. A tiempo para la espera. La Termica, Málaga, 2025
Mi proyecto más reciente, «Ni de lejos cerca», parte de los retablos portátiles y los relicarios, objetos concebidos para el transporte, la protección y la escenificación de aquello que contienen. A partir de ellos, pequeños recuerdos y testimonios de ciertos viajes se convierten en reliquias, capaces de conservar una experiencia ligada al desplazamiento.
Próximamente volveremos a encontrar a Timsam en Madrid: Actualmente estoy cursando JAI, el programa de estudios de Tabakalera y Artium Museoa. Al mismo tiempo estoy desarrollando proyectos para ESTAMPA y para Generaciones 2027.
Sabed más sobre él aquí: www.timsamharding.com

Timsam Harding. Ni de lejos cerca. Galería T20. Madrid, 2026

Timsam Harding. Ni de lejos cerca. Galería T20. Madrid, 2026

Timsam Harding. Ni de lejos cerca. Galería T20. Madrid, 2026

Timsam Harding. Ni de lejos cerca. Galería T20. Madrid, 2026

Timsam Harding. Ni de lejos cerca. Galería T20. Madrid, 2026

Timsam Harding. Ni de lejos cerca. Galería T20. Madrid, 2026
