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 El estreno del colectivo
Airbag, dirigido por Sofía Rodríguez y protagonizado por Laura Vila, se estrena
el 23 de julio en la Sala del Círculo de Periodistas ubicado en Amunátegui 31.

Inspirada en el accidente que
marcó a la familia de la directora, la obra combina humor absurdo, música en
vivo y ciencia ficción para reflexionar sobre una época que parece haber
convertido personas y objetos en material reemplazable.

Hay accidentes que no terminan
cuando llega la grúa. Permanecen durante décadas, convertidos en chatarra,
recuerdos y, a veces, en fantasmas. Autómata, la nueva creación del colectivo
Airbag, nace justamente de esos desechos: de aquello que sobrevive al impacto y
continúa habitando en los cuerpos, la memoria y las familias.

Escrita y dirigida por la
actriz y creadora Sofía Rodríguez, el monólogo es interpretado  por Laura
Vila y se presenta entre el 23 de julio y el 1 de agosto en el Teatro Camilo
Henríquez. Las entradas ya están a la venta en Ticketplus. 

A través del humor absurdo, la
música en vivo y una estética que oscila entre la ciencia ficción y la comedia
negra, Autómata sigue a Paula, una mujer cuya familia lleva años siendo
acechada por el fantasma de Hyundai Motors Company. Cansada de convivir con esa
presencia, decide emprender una insólita venganza.

Aunque parezca raro, el origen
de la obra está lejos de la ficción. Rodríguez comenzó a escribir el texto
durante una residencia de dramaturgia de un año, convocada por la compañía La
Pieza Oscura, dirigida por los dramaturgos Nona Fernández y Marcelo Leonart,
donde la actriz transformó una experiencia familiar en una pregunta capaz de
interpelar a toda una generación.

Cuando Rodríguez tenía dos
años, su padre sufrió un grave accidente automovilístico a bordo de un Hyundai
Accent. Sobrevivió tras múltiples operaciones a cerebro abierto, pero las
secuelas físicas y emocionales de ese episodio permanecieron durante décadas en
la familia.

Esa imagen —la del cuerpo
conviviendo con fragmentos de metal y con los escombros de un accidente que
nunca termina del todo— fue el punto de partida para una escritura que poco a
poco dejó la autobiografía para convertirse en una reflexión sobre la obsolescencia.

«Siempre crecí con la
imagen de mi papá asociada a la chatarra, a los restos que deja un choque.

Esa experiencia terminó
abriendo preguntas sobre todo aquello que una sociedad decide abandonar,
reemplazar o desechar», comenta la directora, egresada en 2024 de la
Escuela de Teatro de la Pontificia Universidad Católica de Chile y quien, en
paralelo, participa en la creación de teleseries verticales para TVN, integra
el elenco de la obra Riesgo, de No Proyecto, próxima a estrenarse; y forma
parte de un laboratorio de creación encabezado por el dramaturgo y director
Luis Barrales para su nueva obra.

En Autómata —su debut como
dramaturga y directora— Rodríguez articula una pregunta simple, pero
inquietante: si cambiamos sin remordimientos las piezas de un automóvil, ¿en
qué momento comenzamos a hacer lo mismo con las personas? «Me interesa
hablar de esa sensación contemporánea de ser desechables, de sentir que en
cualquier momento alguien puede reemplazarnos.

Esa lógica que aplicamos a los
objetos parece haberse extendido también a nuestras relaciones, nuestros
trabajos e incluso a la manera en que nos percibimos a nosotros mismos»,
señala Rodríguez. 

Esa reflexión atraviesa toda
la puesta en escena que es totalmente autofinanciada pero que ha contado con el
apoyo y asesoría de la residencia “Relámpago” del Colectivo Cuerpo Sur. En
cuanto a la música, compuesta e interpretada completamente en vivo por Ignacio
Peralta Ossorio, no solo acompaña la acción: la impulsa.

A través de pedales,
distorsiones y procesos sonoros analógicos, va revelando recuerdos y emociones
que la protagonista intenta mantener ocultos. Las armonías cercanas al pop y al
rock se deforman progresivamente hasta convertirse en ruido, dejando que la
imperfección y el desgaste se vuelvan parte del relato.

La escenografía también
dialoga con esa idea de resistencia al descarte. Construida a partir de
estructuras reutilizables y objetos que cambian constantemente de función,
propone un espacio donde nada tiene un uso único.

Un poste puede convertirse en
una pieza de automóvil, un personaje o un micrófono. Ese universo fue
desarrollado por Francisco Rodríguez, padre de la directora, quien participa en
la realización escenográfica aportando su experiencia en soldadura y
carpintería. “Su presencia es también una forma de reutilizar esta figura del
padre que inspiró a la obra, transformádolo en colaborador”, dice la creadora.

Más allá del trasfondo
autobiográfico, Autómata es sobre todo una pieza de ciencia ficción, género muy
en boga en el teatro chileno contemporáneo y donde Rodríguez encuentra un
territorio especialmente fértil para hablar del presente.

“La crisis climática que está
siendo urgente, el analfabetismo digital, el avance de la inteligencia
artificial, son problemas que a mi me hacen mucho sentido tocar desde la
ciencia ficción porque de alguna forma funciona como un espejo un tanto
distorsionado, pero que puede albergar una crítica social que nos hace
cuestionarnos constantemente nuestra ignorancia sobre quiénes somos y dónde
estamos”, concluye.

Coordenadas: Del 23 de julio al 01 de agosto en el
Teatro Camilo Henríquez – Amunátegui #31, Santiago (Metro La Moneda) Jueves a
Sábado, a las 19:30 horas, función especial matiné Sábado, a las 16:00 horas.

Entradas: A la venta en boleterías del teatro (1 hora
antes de la función) y por sistema Ticketplus.cl 

Valores de las entradas:  $12.000 – Platea Alta
$10.000, estudiantes de teatro, danza, periodismo: $3.500 – adultos mayores:
3.000 – estudiantes general $5.000 – personas con movilidad reducida: 7.000. La
función Matiné tendrá un valor general de $6.000.

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