El Premio Nacional de Arquitectura 2017 fue otorgado por primera vez en todos estos años a un proyecto de restauración patrimonial que estuvo a cargo de las arquitectos Carla Urbina y María Villalobos, ambas egresadas de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Rafael Urdaneta.

El proyecto, que recibe por nombre Paisajes urbano botánicos en Maracaibo como escuelas vivas: lecciones desde el jardín botánico de Roberto Burle Marx, formó parte de las propuestas que integraron la Bienal de Arquitectura celebrada el año pasado y quedó entre los las 15 alternativas ganadoras.

Dieciséis profesionales inherentes a diversas áreas de la arquitectura integraron el jurado para seleccionar este premio. El doctor Marco Negrón fue el presidente del jurado y ratificó que el premio tiene como finalidad destacar las obras arquitectónicas más importantes que se llevan a cabo en Venezuela.

Urbina y Villalobos resultaron electas por la complejidad y asertividad de su propuesta. Estas mujeres unieron esfuerzos para rescatar el Jardín Botánico de Maracaibo y su trabajo reconoce dos logros: recuperar el JBM y presentar una propuesta para la avenida 5 de julio, un interesante proyecto de arquitectura del paisaje.

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