El Teatro Bolshói sorprendió recientemente al anunciar que el ballet que rendiría un merecido homenaje al bailarín Rudolf Nureyev debe ser aplazado, debido a una gran presión por parte del ministro de cultura Vladímir Medinski, quien considera que la pieza, dirigida por Kiril Serébrennikov promueve la homosexualidad.

El ballet ha sido postergado para el año próximo con la excusa de que la pieza no estaba lista para ser presentada al público, pero Serébrennikov desmintió estas especulaciones, asegurando a la prensa que la decisión se tomó de forma sorpresiva y arbitraria, sin tomar en cuenta su opinión.

Aunque Vladimir Urin, el director del teatro, sostuvo que el Ministerio de Cultura no interfiere en el repertorio del Bolshói ni de ningún otro recinto de esta categoría en Rusia, es evidente que la pieza causaría controversia entre el público más conservador, mostrando a los bailarines absolutamente desnudos en escena.

El viceministro Vladimir Aristárjov sí fue más enfático en el rechazo a la pieza conmemorativa de Nureyev, declarando a la prensa moscovita que “la propaganda de las relaciones sexuales no tradicionales es inaceptable”. En la nación rusa existe una ley que prohíbe hablar de homosexualidad entre menores, por lo que la pieza podría realizarse siempre y cuando esté dirigida a mayores de edad.

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