El artista alemán Oskar Fischinger es considerado por algunos críticos como el precursor del videoclip, y es que el germano, nacido en el 1900, llegó a ser uno de esos artistas con ideas sumamente innovadoras que no calaban en el gusto de la Alemania nazi, por lo que abandonó su país natal a los 36 años para desarrollar su trabajo creativo en Estados Unidos.

Era considerado integrante del grupo de los degenerados y su propuesta estética giraba principalmente en torno a la idea de “pintar la música”, valiéndose de la mezcla de imágenes, sonidos y colores. En las creaciones de Fischinger las formas cobran vida, mediante juegos de luces y perspectivas que salen de los límites de lo común.

A pesar de su corta vida, Fischinger desarrolló su trabajo en diversas áreas, destacándose como pintor, músico y realizador visual. En tierras estadounidenses también trató de incursionar en el cine, grabando proyectos como Caminata de Múnich a Berlín, pero en Norteamérica no se hizo acreedor de todo el éxito que hubiese esperado.

Una de las obras más conocidas de Oskar Fischinger es el poema óptico para La segunda rapsodia húngara, perteneciente al compositor Liszt, creación por la que tampoco fue recompensado. A pesar de que sus intentos por conseguir el éxito no se cristalizaron como él lo hubiese esperado, no dejó de crear hasta el final de su existencia.

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