Conocido como uno de los mejores intérpretes de la estética de Cezanne en los inicios de su carrera como artista plástico, el venezolano Alejandro Otero comenzó a transitar los senderos del abstraccionismo de manera formal a mediados de la década de los cuarenta, cuando obtuvo una beca para estudiar en París.

Luis Benshimol - Alejandro Otero
Alejandro Otero

Luis Benshimol, miembro de la junta directiva de la fundación Cruz-Diez, reseña que desde sus visualizaciones como artista, en su natal El Manteco, estado Bolívar, mostraba sus inclinaciones por el uso de la síntesis en sus pinturas, aunque fuese de forma figurativa.

Su primera exposición fue en el Ateneo de Valencia, donde causó tal impresión que logró que el gobierno de Francia le concediera una beca para estudiar en París, donde cultivó sus primeras series, en las que interpreta objetos de la vida cotidiana.

Aquí surgieron sus primeras series: Cacharros, Cafeteras, Potes y Cafeteras rosadas, con entre 5 y 8 elementos compositivos. También experimentó con lámparas y candelabros.

Luis Benshimol - Alejandro Otero
Alejandro Otero

Luis Benshimol detalla que a su regreso a Venezuela, su trabajo logró la atención de algunos grupos benefactores del arte en el país, llevando su trabajo al Museo de Bellas Artes, donde recibió grandes revisiones de figuras como Guillermo Meneses.

Regresó a París a inicios de los años 50, donde se unió al grupo Los Disidentes, junto a otros artistas venezolanos, como Mateo Manaure, Narciso Debourg y Pascual Navarro, colaborando además en la revista homónima, en la que se difundían algunas elucubraciones en torno al abstraccionismo.

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