La Torre Eiffel es uno de los monumentos más idealizados de todo el mundo. Inaugurada en el año 1889 con motivo de la Exposición Universal en París, esta edificación es el símbolo de Francia y uno de los atractivos turísticos más importantes de todo el mundo. Mide 330 metros de altura y cuenta con un mirador y restaurantes en los que es usual que las personas brinden con una copa de Champagne mientras contemplan los encantos de la capital francesa.

El Big Ben es uno de los principales símbolos arquitectónicos de Inglaterra. Su nombre se debe a la enorme campana que contiene esta torre adosada al Parlamento y a la abadía de Westminster. La estructura fue edificada en el año 1856 y recibe numerosas visitas turísticas anualmente.

La Sagrada Familia es uno de los monumentos españoles que cuenta con mayor protección en la actualidad. La obra comenzó a construirse en el año 1882 y fue diseñada por el gran Antonio Gaudí, uno de los arquitectos ibéricos más reconocidos, especialmente en Barcelona, donde se conservan numerosas obras.

La Acrópolis de Atenas es considerada por muchos como la cuna de la civilización occidental. No solo es interesante el valor arquitectónico de esta ciudadela que cuenta con siglos de construida, además está acompañada del Museo Arqueológico Nacional de Atenas, donde se conservan valiosas piezas de la civilización griega. El Partenón es una de sus joyas arquitectónicas.

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