Por años, la arquitectura ha estado acompañada de diversos estilos ornamentales. Al ser considerada desde la antigüedad como “la madre de todas las artes”, la arquitectura contenía en sí misma a géneros como la pintura y la escultura, reflejándose esta última en el uso de algunas piezas de alto o bajo relieve.

Haciendo un recorrido general por la historia y evolución de la arquitectura, podemos ver cómo desde los templos griegos, hasta las iglesias románicas, los relieves escultóricos narraban escenas y situaciones que servían no solo para educar al pueblo, también para dar ornato a estas grandes construcciones.

El arquitecto holandés Changiz Tehrani demostró hace poco que estos relieves, así como las figuras bíblicas o mitológicas que en ellos se representaban, ya tienen un sustituto: los emoji de WhatsApp.

Aunque puede resultar descabellado, recientemente se ha inaugurado un edificio en Amersfoort, Países Bajos, que posee en sus frisos exteriores bajorrelieves que recrean algunos de los emoji más populares empleados por los usuarios en la aplicación de mensajería instantánea.

Cuando se le cuestionó a Tehrani acerca del uso de estos elementos para la decoración de su obra, el holandés argumentó que quería dejar constancia de que el edificio correspondía al siglo XXI, así que no hay un elemento mejor asociado con esta época que los famosos isotipos del Consorcio Unicode.

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