Hace pocos días fue realizada la exhumación del cuerpo de Salvador Dalí mediante una orden judicial para tomar muestras biológicas del cadáver y de ese modo comprobar que Pilar Abel es, tal y como asegura la demandante, la única hija del pintor surrealista español. Hace algunas semanas esta mujer aparecía ante la prensa, proclamándose como la hija oculta del artista.

La Fundación Gala-Dalí, encargada de la gestión del legado del pintor, sancionó severamente las acciones judiciales, considerando que la exhumación se llevó a cabo de un modo precipitado, causando daños y perjuicios a la institución, tanto por el coste de la intervención como por la cancelación de reservas de entradas.

Juan Manuel Sevillano, acompañado de Montse Aguer, la directora de los museos dalinianos, se refirió a los medios internacionales asegurando que era imposible rechazar la orden de la magistrada que exigía la exhumación, a pesar de que se había presentado un recurso de reposición que fue secundado por la Abogacía del Estado.

De ser negativas las pruebas de ADN que confirmen la legitimidad de Pilar Abel como hija del pintor, será necesario que se exonere a la fundación por los daños ocasionados. También se desconoce cuál puede ser la herencia de la que podría convertirse en la única hija de Salvador Dalí.

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