James Rosenquist, uno de los pioneros del arte pop, que trabajó en paralelo con figuras como Andy Warhol y Roy Lichtenstein, falleció el pasado 31 de marzo en su residencia en Nueva York a la edad de 83 años, al parecer, el artista plástico había luchado por años con una enfermedad.

Este hombre, que fue duramente señalado por la crítica y profundamente alabado por el público de mediados de los sesenta, comenzó su carrera como artista gráfico, pintando paneles comerciales que luego trasladó a las bellas artes, convirtiéndose de este modo en uno de los exponentes indispensables del Pop Art.

La fragmentación de imágenes era un recurso muy usual en la creación pictórica de Rosenquist, que además se valió del uso no solo de personalidades relacionadas con la cultura popular, también del uso de objetos como vehículos o alimentos. Sus piezas siempre fueron leídas como una crítica al consumismo de la época, o como un homenaje al imaginario colectivo americano.

Entre las piezas de Rosenquist, una de las más emblemáticas es F-111, pintura del año 1964 en la que se declara en contra del militarismo, a propósito de los acontecimientos de la guerra de Vietnam. La pieza pertenece a los fondos permanentes del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), y es una creación colosal de 25 metros de longitud, compuesta por 23 paneles que rodean al espectador.

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