El pasado 06 de julio, la Tate Modern abrió las puertas de la exposición Georgia O’Keeffe, en la que exhibe más de cien obras de la pintora norteamericana, considerada una de las más importantes exponentes del Arte Moderno en los Estados Unidos.

La exposición, que es hasta el momento una de las más grandes retrospectivas que se han hecho de la esposa del fotógrafo Alfred Stieglitz fuera del territorio estadounidense, está distribuida por trece salas, y abarca los primeros experimentos abstractos de O’Keeffe hasta sus últimas creaciones.

Con piezas procedentes de 60 colecciones públicas y privadas, la Tate Modern expone algunos de los primeros carboncillos que Georgia O’Keeffe creó en el año 1915. Un año más tarde la artista debutaría en la ciudad de Nueva York, exponiendo en la galería 291, perteneciente a su esposo.

Hay una sección de la exposición especialmente dedicada a la relación entre O’Keeffe y Stieglitz, en la que podemos ver algunos de los controversiales y sugerentes retratos que el fotógrafo hizo de su esposa, así como de otras figuras de la vanguardia de la época, como Marsden Hartley y John Marin.

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