Desde el 12 hasta el 15 de abril se celebra el Festival Internacional de Música Clásica de Bogotá, un evento que recoge durante todos esos días una muestra fascinante del romanticismo ruso, época de vibrante pasión y nacionalismo que marcó el trabajo de compositores como Tchaikovsky.

La “explosiva” obertura de 1812, del compositor ruso, está incluida en el programa, así como Cuadros de una exposición de Músorgski y el Vuelo del moscardón de Rimski-Kórsakov, una pieza que es un verdadero desafío para su ejecución debido a su gran velocidad.

Este festival bogotano tiene en agenda cincuenta conciertos enfocados en hacer un retrato musical de la época final del imperio ruso. Genialidades como Preludio y Nocturno para la mano izquierda Op.9 de Alexander Scriabin, están incluidos en el programa, piezas que surgieron como una lesión en la mano derecha del compositor, de tanto practicar.

Uno de los aportes que hay que rescatar de este festival es que no se centra únicamente en Tchaikovsky y las figuras más relevantes de la música orquestal rusa, también se interpretarán en la capital colombiana el trabajo de autores que muy probablemente nunca se habían ejecutado en la nación sudamericana.

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