El papa Francisco inauguró recientemente, cuando se celebra la Jornada Mundial para los Migrantes y Refugiados, una enorme escultura de bronce y arcilla en la plaza de San Pedro que les rinde homenaje.

En ese sentido, Lo ha hecho después de celebrar una misa para celebrar esta jornada, con la ayuda de cuatro refugiados entre ellos una madre africana que llevaba a su hijo dormido, para que “recuerde a todos el desafío evangélico de la acogida”.

Bajo el título de “Angels unaware”, la estatua, de seis metros de altura y tres tonelada s de peso, representa a 140 migrantes y refugiados de diferentes culturas y periodos de la historia, el mismo número de esculturas que adornan la columnata de Bernini en la plaza de San Pedro.

El autor de la obra es el artista canadiense Timothy Schmalz, conocido por el “Homeless Jesus” –que representaba a Jesús en tamaño natural como un hombre sintecho echado en un banco, quien describe sus creaciones como traducciones visuales de la Biblia. Se la encargó la Oficina de Migrantes y Refugiados del Vaticano, liderada por Michael Czerny, que la semana que viene será creado cardenal, pero el mismo papa Francisco ha supervisado la creación. Entre los migrantes representados se encuentran sirios y africanos actuales, pero también un judío que escapa de los nazis o un polaco que huye del comunismo.

“Fui afortunado al conseguir mucha gente actual, real, en la pieza. Utilicé muchas fotografías de inmigrantes que me han dado, e incluso algunos refugiados de África vinieron y posaron para la pieza”, ha explicado Schmalz.

En la misa especial para celebrar la 105 Jornada de los Migrantes y Refugiados, instituida por la Iglesia católica en 1914, Francisco ha vuelto a hacer un llamamiento para recuperar la humanidad “para no dejar a nadie afuera” en la crisis migratoria.

Con información de nota de prensa  

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