El ballet unió a Pablo Picasso y a uno de sus grandes amores, la bailarina clásica Olga Khokhlova. Ambos se conocieron en Roma en el año 1917, durante el estreno del ballet Parade, con música de Erik Satie, coreografía de Léonide Massine y argumento de Jean Cocteau. Los decorados corrieron por cuenta del pintor de Málaga.

Olga Khokhlova era una hermosa mujer ucraniana, que por aquél entonces era una de las estrellas más grandes de los Ballets Rusos de Serge Diaghilev. Luego de compartir su vida por un año, Picasso y Olga se casaron, con Jean Cocteau, Max Jacob y Guillaume Apollinaire como testigos de esta unión.

La historia de amor entre el artista y la bailarina coincidió con la creación de las pinturas neoclásicas del hombre que, años más tarde, se convertiría en uno de los máximos exponentes del Cubismo. Olga se convirtió en la modelo que el pintor inmortalizó con más frecuencia por estos años.

Con motivo a esta recurrente inspiración, el Museo Picasso organizó la exposición Olga Picasso, una exhibición que reúne 350 piezas que comprende dibujos, fotografías y documentos íntimos. La gran felicidad que unió a esta pareja duró apenas nueve años, cuando Picasso conoció a Marie-Thérèse Walter, una joven de 17 años que trastocó toda su vida sentimental.

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