Cada año, cuando inicia la época navideña, numerosas compañías de ballet en todo el mundo presentan al público El Cascanueces, una de las piezas más conocidas del compositor ruso Tchaikovsky, quien además es el creador de El lago de los cisnes y La bella durmiente, dos hermosas interpretaciones que también han sido llevadas al ballet clásico.

¿De dónde proviene la hermosa historia de Navidad que nos muestra el increíble viaje de Clara acompañada del Príncipe Cascanueces a tierras lejanas y llenas de encanto? Al parecer la historia se remonta a una narración de E.T.A. Hoffman llamada El cascanueces y el rey de los ratones.

A su vez, Alejandro Dumas padre se inspiró en el cuento del autor prusiano para crear su propia versión de la historia, la misma que sirvió de modelo a Ivan Vsevolozhsky y Marius Petipa para crear el libreto de este hermoso ballet, que fue creado en el año 1892 por encargo del director de los Teatros Imperiales en aquella época, Ivan Vsevolozhsky.

Lev Ivanov y Marius Petipa se encargaron de crear la coreografía para esta pieza musical, que constituye dentro de la obra de Tchaikovsky el tercero de sus grandes ballets. Antes de que se estrenara el ballet, algunas de las piezas que componían El cascanueces fueron interpretadas individualmente en ciertos conciertos y desde entonces la Suite El cascanueces op. 71a consiguió una enorme popularidad.

En su momento, El cascanueces no representó el éxito que muchos hubieran imaginado y la pieza comenzó a cobrar popularidad hacia la década de los sesenta. Estrenado en el Teatro Mariinski de Moscú, lo que comenzó a despertar el interés por esta pieza fue la película Fantasía de Walt Disney, largometraje que usa extractos de la composición de Tchaikovsky.

 

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