Cadaqués fue testigo de las reuniones veraniegas de tres genios del surrealismo: Dalí, Duchamp y Man Ray. La localidad en la que en la actualidad se conserva una estatua del pintor español, sirvió por años de veraneo para Marcel Duchamp, quien acudía a este rincón ibérico con el fin de desbordar su pasión por el ajedrez.

Este es el ambiente que evoca el Museo de Cadaqués en la exposición Dalí, Duchamp y Man Ray. Una partida de ajedrez, muestra que contó con la curaduría de Pilar Parcerisas y que exhibe no solo fotografías y cartas, también piezas escultóricas, como la obra mortuoria en la que la cara del artista francés, levitando y sostenida apenas por un brazo, reflexiona sobre un tablero de ajedrez.

También forma parte de la muestra el juego de ajedrez que Dalí diseñó por encargo de Duchamp en el año 1964, y que sirvió a la American Chess Foundation. Las piezas están basadas en los dedos y moldes dentales del pintor español y de Gala, así como en el salero de un hotel de Nueva York.

Esta exposición estará abierta al público hasta el próximo 17 de octubre y se encuentra organizada en ocho áreas temáticas, en las que el trabajo pictórico de Dalí, la fotografía de Man Ray y las piezas escultóricas de Duchamp, conviven para crear la evocación de aquellas calurosas tardes de verano que reunió a estas tres figuras del arte contemporáneo.

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