Muchas personas que optan por dar sus primeros pasos en este vasto género se sienten inicialmente intimidadas por la gran cantidad de producciones que se incluyen debajo de la gran carpa de la música clásica. Allí podemos encontrar siglos de historia, una larga lista de compositores y diversos estilos, como la música orquestal, coral o las sinfonías.

Existen compositores que gozan de una gran popularidad, por lo que es sencillo aproximarse a ellos para entender mejor el enorme universo de la música clásica, pero a la vez cuentan con piezas musicales de gran atractivo, lo que permite que los oídos menos entrenados se dejen seducir por estas piezas.

Frédéric Chopin es uno de ellos. Muchos pianistas profesionales han interpretado en algún momento a este compositor, pero para los oídos inexpertos, las nocturnas son piezas sencillas y agradables de escuchar. Gracias a que este compositor deleitó en vida a una gran variedad de públicos, su creación sigue intacta, llegando a múltiples audiencias.

Franz Schubert tiene el poder de mantener nuestra atención durante cada una de sus interpretaciones, ya que en sus composiciones se encarga de abordar una gran variedad de emociones.

Las creaciones musicales de Schubert se destacan por ser apasionadas y dramáticas y los impromtus que compuso para piano han dejado sin palabras a millones de personas a lo largo de muchos años.

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