«La voluntad de conocimiento distingue a las civilizaciones», esto lo afirma Giuseppe Lo Duca en su libro Historia del Erotismo en 1970 Bernini dirá entonces que es lo místico lo que define a las civilizaciones.

Creada entre 1647 y 1651, ubicada en la  actual Capilla de Cornaro y antigua Iglesia de Santa María de la Victoria, Roma. Iglesia erigida en conmemoración del emperador Fernando II después de la Batalla de Monte Blanco. L’ Estati di Santa Teresa o Santa Teresa in estati, mejor conocida como La Transverberación de Santa Teresa, es una escultura hecha por Gian Lorenzo Bernini, cuya popularidad se disparó luego de la publicación del libro «Ángeles y demonios» de Dan Brown.

Muchas lecturas ha tenido esta escultura al pasar de los años, pero quizás la que más ha consolidado en los estudios culturales es la de Georges Bataille en su libro L’Erotisme «Erotismo», 1979.

Los elementos fundadores de la experiencia interior datan del erotismo, dice el autor. Un examen detallado del hombre nos dirá en resumen «somos eróticos porque no podemos ser totalmente violentos», sin embargo es a partir de la lectura de los monumentos helénicos donde se puede consolidar una idea general de las civilizaciones y del hombre.

Esa «unión íntima con Dios» es lo que nos expresa Bernini en el rostro esculpido de Santa Teresa, pero también nos habla de la «transverberación», «experiencia mística». Experiencia que Sigmund Freud nos dirá que es «una pequeña muerte» en su Teoría Sexual y que más adelante nos servirá para interpretar también otras formas del amor y de las civilizaciones.

Bernini entonces con esta obra enlaza a los antepasados helénicos y promueve a los pensadores contemporáneos, que aún hoy siguen reinterpretando las Bellas Artes.

«No es extraño pues que el éxtasis final de Sebastián se haya convertido también en la imagen emblemática del amor para muchos homosexuales: el placer extremo, el límite del placer linda casi siempre con la muerte», dice Cristina Peri Rossi en su libro Fantasías Eróticas, pero también no es extraño que sea desde lo místico y lo sagrado, es decir, religioso, donde paradójicamente  se pueda engendrar todo esto.

«El erotismo es a la sexualidad lo que la frase al grito, el teatro al gesto y la moda al taparrabos: una actividad cultural, la satisfacción elaborada de una necesidad instintiva», dice Cristina Peri Rossi.

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