Hace unos años el crítico musical Anthony Tomassini presentó una lista con el nombre de los diez compositores de la historia que consideraba indispensables, tomando como referencia no solo su amplio conocimiento musical, también las sugerencias argumentadas de los lectores de su columna en el New York Times.

Tomassini presentó su antología, considerando solo a aquellos maestros de la música clásica que ejercieron luego de la época barroca, ya que antes de esta época se cree que las diversas manifestaciones musicales son demasiado variadas, lo que hace más compleja la selección. También descartó de la lista a aquellos músicos que siguen con vida, lo que dificulta hacer una lectura retrospectiva de su legado.

Béla Bartók es uno de los compositores que integra la lista final de Tomassini. Este músico rumano se caracterizó por ser pianista y un profundo investigador de la música folclórica de Europa oriental. Junto a Liszt es considerado por críticos e historiadores como uno de los grandes maestros húngaros.

Los expertos ven en Bartók a uno de los mayores compositores del siglo XX, destacándose por ser uno de los fundadores de laetnomusicología. El compositor nunca dejó constancia de su método de trabajo compositivo, por lo que fue Ernö Lendvai el encargado de analizar el trabajo del húngaro, quien fundamentó su trabajo en el Sistema diatónico y el Sistema cromático.

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