Recientemente se dio a conocer que la artista plástica Gilian Genser, quien trabajó durante 15 años en una escultura hecha a base de conchas de mejillones, casi muere por el arte.

De acuerdo con su relato publicado en la revista Toronto Life, la mujer de 59 años comenzó a realizar en 2004 una estatua de Adán a partir de conchas del citado molusco.  Las compraba en grandes cantidades en mercados chinos y las cocinaba para sus amigos dos o tres veces por semana para trabajar con los restos y avanzar con la obra.

Luego de años de trabajar en el personaje bíblico, la artista canadiense empezó a sentirse mal. Sufría dolores de cabeza y vómitos, más tarde los síntomas se agravaron.

En 2015 un examen de sangre realizado reveló que la mujer presentaba altísimos niveles de arsénico y plomo. Le diagnosticaron entonces una intoxicación por metales pesados.

Fue entonces cuando un especialista del Museo Real de Ontario le explicó a la artista que las conchas y los huesos acumulan toxinas. Al tocar las conchas y respirar el polvo que desprendían de su trabajo, parte del metal ingresaba en su cuerpo.

Vale destacar que la salud de Genser no se ha recuperado nunca del todo. La mujer todavía sufre náuseas, problemas de memoria y presenta altos riesgos de padecer enfermedades neurológicas como los males de Parkinson o Alzheimer.

Con información de nota de prensa

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